viernes, 7 de octubre de 2022

 

POR SHOCK  O PREVENTIVO  30-09-2022

Con frecuencia tengo la sensación de que lo mejor ha pasado ya. Convicción que se apoya en que tenemos por delante escenarios varios que predicen sin mucho error que viviremos tiempos peores , al menos en esta parte del planeta, llenos de incertidumbres y amenazas: guerras provocadas, insostenibilidad del clima, pobreza de diversos tipos, débiles democracias controladas por antidemócratas….

Ante este panorama el peor escenario es aquel que dibuja una sociedad desagregada, individualista , insolidaria que es incapaz o ni se plantea la gravedad de lo porvenir y , por tanto, no reacciona preventivamente tomando las riendas de la realidad.

Y el caso es que , muy recientemente, esta sociedad ha padecido un trauma colectivo de extraordinarias dimensiones ( una pandemia)  durante la cual , al menos en sus momentos álgidos, apreciamos una verdadera capacidad para la solidaridad entre iguales. Durante la cual se ensayaron toda una suerte de estrategias para la supervivencia y durante la cual se construyó de una manera ciertamente inesperada una infraestructura de tipo social que nos hizo sentir bien con los más próximos y con nosotros mismos. La pandemia desarrolló una especie de aprendizaje por shock que nos hizo ver que muchas alternativas no cabe esperarlas del poder sino de nosotros mismos y de nuestra capacidad para resistir. Resiliencia le llamamos.

Ha transcurrido poco tiempo desde entonces y ahora comienzan a salir estudios más o menos certeros que pretender  determinar si queda algo todavía de aquello o si , por el contrario, es el olvido lo que impera. De entrada pareciera que todo aquel sufrimiento se vivió hace mucho , mucho tiempo. Mucha gente dice que los dos años de pandemia son como una especie de agujero temporal. Que si la fatiga  pandémica, que si la  aceleración vital, que si la necesidad de dar rienda suelta a la represión que supuso….. Da la sensación de que aquel  movimiento de solidaridad ligado a las estrategias sociales  de cuidados y de ayuda mutua ha pasado como una estrella fugaz, que no lo hemos integrado debidamente en nuestra memoria ni personal ni colectiva.

Efectivamente, ante muchos episodios traumáticos tenemos la tentación social del olvido, pasar página pensando de forma ficticia y gratuita en el regreso hacia  unas condiciones de vida que creemos invariables. Y en realidad no es así o al menos nada hace pensar que sea así. Todo lo contrario. Ante los escenarios que se vaticinan, que se vislumbran , que se tocan ya con la mano por su cercanía la idea de que la estabilidad va a volver y volver para quedarse es una ilusión , una quimera. Y lo peor, como digo, es la actitud de no querer saber nada ni de las causas, ni de los responsables, ni de las alternativas. No querer aprender por anticipación  ,en suma, de las experiencias vividas en el pasado, desde el más próximo al remoto.

Pienso que en situaciones de crisis, cuando el mercado y las políticas públicas fallan o no pueden atender las necesidades , es cuando se puede apreciar mejor  la importancia de los vínculos comunitarios y de las relaciones sociales de proximidad. En una situación de catástrofe resulta más probable que tu vecina llame a tu puerta preocupándose por tu situación a que lo haga tu Ayuntamiento. Cuanto más vertebrada esté una comunidad, mayor densidad asociativa tenga y disponga de una red de equipamientos colectivos consistente (espacios vecinales, centros sociales, escuelas, cooperativas de consumo, huertos comunitarios, autoconsumo energético etc ), en mejores condiciones se encontrará para enfrentarse a cuestiones de emergencia. Es lo que algunos  llaman “ la infraestructura social”.

Sin pretender ser agorero, todo lo contrario , pero ante el panorama previsible de emergencias deberíamos primero no olvidar y segundo reaprender lo vivido y no esperar a que haya una  respuesta  por parte del cielo o de  las instituciones ; por el contrario será  la cooperación público-comunitaria  la que resulte determinante para la supervivencia. El reto está en activar alianzas entro lo público y lo común. Porque si una parte importante de nuestros problemas proceden de la alianza del poder  con el mercado que ha derivado en convertirlo todo en mercancías , en negocio y en privatizaciones, una parte de las soluciones tiene que venir de sustituir la desconfianza mutua  por un espacio de encuentro y de complicidad entre lo público y lo común.

Con mis mejores deseos.

 

 

 

 

 

GUERRAS VARIAS                                                            

Hasta ayer mismo sentía la tentación   de hacer un comentario acerca de cuestiones relevantes que nos ofrece eso que llamamos la actualidad. Como la batalla fiscal  ideológica sobre los impuestos en este país que ha abierto Bonilla de manera tan insensata como inoportuna siguiendo los pasos de la madrileña como si Andalucía fuera Madrid anunciado a bombo y platillo que va a dejar de cobrar a  los que más tienen un “culillo” de 100 millones  para inmediatamente lloriquear al gobierno para que les dé más recursos para atender la res pública en forma de maestros o sanitarios y seguir haciendo política de la confrontación. Guerra sucia.

O como el problema de la sequía y sus consecuencias derivadas del cambio climático que lo tenemos delante y no queremos verlo. Se nos secan los humedales, los embalses, los ríos mientras seguimos baldeando calles y parterres. Mientras seguimos con el derroche de recursos .  Nos cuesta cambiar nuestros estilos de vida y mucha gente no percibe la gravedad de la situación. Nos cuesta la misma vida abandonar este modelo. Es una verdadera guerra contra la biosfera que nos acoge y a la que maltratamos . De traca la irresponsabilidad de todos nosotros.

O hablar del más que probable incremento de   la pobreza   y el frío invernal como consecuencia de los precios de la energía sin que hayamos llegado a entender un carajo del porqué estando como estamos inundados de energía del sol, del viento y otras fuentes estamos tan tan condicionados por el precio del gas como imprescindible para la producción industrial de electricidad, de energía , hecho este que va a originar situaciones de verdadera emergencia humanitaria para personas y empresas mientras esperamos, cruzados de brazos confiando en la falsedad de los mecanismos regulatorios del mercado a los que dediqué la semana pasada unas palabritas. Hay que declarar la guerra a los mercados y  arremangamos para tomar las riendas de nuestro futuro poniendo a las personas, a la vida en el centro en estos momentos tan oscuros y apretar, “ apreteu” como dijo el honorable catalán de cuyo nombre no me acuerdo ya.  Sí, apretemos en el sentido correcto antes de perder esta guerra desigual cuyo bando amigo es la pobreza energética, carestía de los alimentos e hipotecas.

O de la llegada del otoño y el reverdecer de la sempiterna cuestión de la educación de nuestra infancia y juventud que siempre, siempre es mejorable, desde Sebastopol hasta Marbella pasando por San Pedro, tema este  que bien merece no un gatillazo radiofónico sino un fuerte tirón de orejas a los responsables de la misma , y me refiero no sólo a los administradores de la cosa – que , son por supuesto los más- sino a los propios actores incluyendo a las familias, a su prole , al cuerpo profesoral que también forma parte del coro de las lamentaciones y cómo no a la sociedad que los circunda que anda tan despreocupada o despistada en otras cuestiones. Guerra pacífica y necesaria.

Todos estos grandes temas (guerras las estoy llamando)    por separados o juntos no igualan en mi opinión la gravedad del momento de hoy ante el nuevo giro anunciado por el gobierno ruso ( he decidido no pronunciar el nombre de su responsable) que va a tomar la guerra en Ucrania y  que provoca en mi un pesimismo existencial y un escalofrío. Cualquiera de los temas enunciados someramente son extraordinariamente serios por lo que  afectan a la ciudadanía. Pero la amenaza del ruso es de otra dimensión.

Para el Kremlin , convertir Ucrania  en una potencia militar directamente dirigida contra ellos es una amenaza existencial frente a la que no van a ceder tal y como ellos mismos han dicho. Frialdad , falta de moral y de escrúpulos no les falta. Perder esta guerra es perderse ellos mismos irremisiblemente. Una cuestión de vida o muerte para el ruso porque la opción de tomarse a broma o menospreciar una amenaza nuclear no existe. La anexión de las regiones ucranianas del sur  a Rusia significa que lo que hasta ahora el Kremlin venía  denominando “operación militar especial” pasa a ser una guerra. Una guerra en territorio ruso. Eso significa una cosa clara, que aumentará la intensidad de la barbarie con amenaza de utilización de armas de “ultimo recurso” como les llama a la bomba nuclear . Y tan último. El mensaje es inequívoco.

De manera que , por nuestra parte habrá que volver a la casilla de salida y plantearse de nuevo una línea maginot que recorra Europa de Norte a Sur junto al rio Dnieper y que mantenga un equilibrio que haga posible la  coexistencia pacífica como en otras épocas se llamaba al reconocimiento mutuo de la capacidad de aniquilarse mutuamente que tenían unos y otros. Y por parte de la población rusa , pragmática y conformista donde las haya, habrá que esperar a que sean ellos mismos quienes rompan de una vez  el contrato social entre poder y sociedad, que se rebelen y promuevan una ruptura en su propio feudo.

Como dijo en su día Madalaine Albraight de los americanos cuando le preguntaron por la guerra de Vietnam : “ por fin sabemos quienes son nuestros enemigos, somos nosotros mismos”.

P.D. Atentos a Italia este domingo. Podemos estar ante otra guerra, esta histórica.       

 

 

EL ESTIERCOL SUBE                      16-09-2022

Septiembre del año 22. Asistimos desde casa al derrumbe de las grandes torres capitalistas. Todas las teorías de los grandes defensores del liberalismo económico con las que hemos crecido  desde hace un siglo están colapsando. Lo percibimos como el que oye llover, como se decía en épocas en las que llovía. Es decir, sin percatarnos de su importancia.

 

Nos aseguraron  los grandes gurús del capitalismo  desde Adam Smith hasta los posmodernos que el mercado se regulaba sólo, que los precios de las cosas eran el resultado del pulso entre los que venden sus productos y quienes quieren comprarlos de modo que el Estado no pintaba nada ahí y cualquier intervención suya era un incordio y un freno para el desarrollo  . Hoy tenemos la certeza de que siempre mintieron. Ha quedado demostrado que la intervención del Estado  a través del Gobierno , lejos de ser un incordio o un freno, es hoy la única tabla de salvación cuando vienen curvas.

Hoy nadie se cree ya que los precios sea el resultado de la ecuación oferta-demanda. Hoy sabemos que la mano invisible del mercado no regula nada, sino que pone y quita precios en sectores controlados por los dueños de los productos básicos. Que los precios no varían según la aséptica ley de la oferta y la demanda, sino que lo hacen en función de cuánto decidían engordar sus cuentas a final de año las grandes empresas. Lo estamos comprobando con la escandalosa subida de los precios que , lejos de ese 10% que dicen de la inflación  que sería justificable en función de las circunstancias que todos sabemos y no voy a repetir, andan por las nubes y sólo se justifican porque hay alguien que está haciendo caja aprovechándose de que el Pisuerga pasa por Valladolid. Fíjense : recibo ayer el aviso de que el estiércol de vaca, sí , el estiércol sube un 50% con respecto a lo que costaba hace unos días ….debido a los costes de producción. Tiene su gracia. Los costes de producción del estiércol de las vacas.

En definitiva, hoy sabemos que el modelo ultraliberal es inútil para hacer frente a los grandes problemas, cuando no culpable de ellos. La teoría capitalista se ha derrumbado, pero el capitalismo sigue gobernando. Volverán a las andadas  cuando pase el temporal, qué duda cabe, pero para entonces ya sabremos que la teoría sobre la que se sostiene el modelo neoliberal se ha demostrado un fraude.

Escribo todo esto a propósito de las decisiones que toma Europa con respecto a las grandes compañías eléctricas y energéticas grabando sus beneficios que nos asfixian a la inmensa mayoría.  Hasta resulta emocionante ver a la derecha civilizada cómo da por muerta su teoría económica . Este paso que está dando Europa en estos momentos ( yo diría que con España a la cabeza)  viene a confirmar de nuevo que lo que llevan décadas proponiendo organizaciones sociales y algunos partidos no era una medida radical  sino más bien una herramienta socialdemócrata básica que incluso en estas circunstancias aceptan partidos conservadores civilizados,subrayo.

Cesta de la compra: al parecer y según afirma la proponente, El Corte Inglés, Mercadona, Aldi, Alcampo y otras superficies parecidas están dispuestas a un acuerdo para definir una lista de productos básicos a bajo coste. Carrefour ya ha puesto en marcha algo parecido, pero que no cumple con las exigencias de calidad y variedad : mucha pasta y poca verdura. Si  a pesar de los esfuerzos y las medidas que se están adoptando las cosas no mejoran, es difícil que Yolanda suelte ese hueso. Atentos.

 

 

 

 

 

 

MONOTONIA Y FRENESÍ                       9-09-2002    

En contra de  una canción antigua  de una tal Gelu que decía que “ cuando llegue septiembre todo será maravilloso” Septiembre ha llegado lleno de estupideces, de monotonías y con las mismas cacatúas al frente de la cosa. Los lugares comunes son los mismos desde hace tiempo, los nombres propios que se manejan varían poco, igual ocurre con los tópicos, con los bulos y con las críticas al Gobierno de coalición comprobando que , aunque pasemos la hoja del calendario, “la vida sigue igual” que es otra letra tontucia que tarareamos. Falso. Igual, no , peor porque  la tendencia a no querer saber nada de lo que pasa y por qué pasa aumenta , la tendencia a desentenderse , por hartazgo o por lo que fuere y no estar al tanto de las noticias pese a la gravedad del momento crece sin cesar. Lo cool es poner a parir al Gobierno de coalición, culpando de todo  a ese señor antipático de La Moncloa   e ignorar todo lo positivo que estamos consiguiendo a pesar de circunstancias tan adversas.

Nada de admitir que lo del precio de la energía es un alivio, que bajan los carburantes, que la revalorización de las pensiones está garantizada y que el sueldo mínimo está en mil euros y seguirá subiendo;  ¿la corrupción?   como si no existiera, ¿los destrozos en sanidad y educación en las autonomías? como si no existieran, del emérito ni una palabra, ni de las cloacas del Estado. Nada de nada, como si no pasara el tiempo.

¿Son solo los medios de comunicación los responsables de esto? Yo creo que no, que hay que ir más allá y buscar entre nosotros mismos y nuestras actitudes y lo poco que se hace para replicar, para impedir que  las mentiras y las falsedades campen a sus anchas sin que casi nadie replique.  

El tiempo de pensar qué país queremos para los tiempos que vienen es ahora, precisamente este otoño-invierno y el año venidero  2023. A la vista de retos como el cambio climático ( que puede acabar con nosotros) , de la carestía de la vida( que puede empobrecernos hasta límites insoportables)  o la guerra apocalíptica de la que empezamos a desentendernos también , lo menos que cabe esperar es que se debata sobre esas cuestiones tratando de sobrevivir,  no sobre si el gallego es más o menos incompetente o actúa de  mala fe o si el de La Moncloa es un patriarca. Será inevitable que eso sea la comidilla de las redes sociales pero la gente seria  tiene la responsabilidad de estar a la altura de este delicado momento histórico que estamos viviendo. Comenzando por  mantenernos bien informados y tratando de adoptar   criterios propios, no repitiendo monsergas , no poniéndoselo fácil a los manipuladores.

Ya sé que la realidad,  las noticias,   en el actual contexto, son deprimentes. Y que  provocan hartazgo. Escuchar todo el tiempo que todo es gravísimo  y que la democracia está en peligro, o no, o sí, resulta agotador. Pero ya digo que hay que reaccionar . Por favor, escuchen al Piyayo : “algunas veces pienso que estoy harto de pensar pero luego pienso bien y sigo pensando más”. O a Sandro Pertini  : “ en la vida hay momentos en los que es necesario luchar no sólo sin medios sino incluso sin esperanza”. ¿ Saben por qué? Porque los otros, ya saben ,  los de siempre no descansan , no paran, les va la cartera en ello y para ellos nuestro cansancio es un triunfo. Cuidadín porque el silencio y la pasividad pueden tornarse en complicidad. Pongamos a prueba la madurez de nuestra democracia. No se me ocurre mejor  salutación  para comenzar esta nueva temporada.

Piénsenlo.

 

 

 

viernes, 15 de julio de 2022

 

DE P.PENA                          15-07-2022

La fugacidad, la rapidez de vértigo con que se suceden en esta España nuestra los acontecimientos relacionados con la política y sus avatares hace que no prestemos apenas la atención debida a cuestiones truculentas  y por tanto que no intervengamos o no reaccionemos como merecen. Semana a semana quien les habla tiene ante sí la duda de elegir entre lo malo y lo peor. Evidentemente hay también cosas positivas pero , como es sabido, lo negativo siempre resalta .

El debate de la nación- o el debate sobre España como debiera llamarse- que ha anunciado importantes medidas reformistas y de apoyo a los más vulnerables que somos la mayoría,  no incluye el debate sobre la corrupción en España  sea esta de carácter político o económico. Es la corrupción en cualquiera de sus vertientes o actores algo que a lo que desgraciadamente estamos tan acostumbrados que no dura una semana en nuestra memoria y por tanto destinada al olvido. Quiero referirme por ello a dos casos recientes, uno de carácter más político en sentido institucional; el otro de carácter delictivo también pero referido a la clase empresarial de alto abolengo e ilustre prosapia: las constructoras nacionales.  

Lo de un tipo llamado Villarejo, un policía delincuente y despechado que está soltando ahora todo lo que él mismo fabricó  con una máquina de fabricar mentiras del propio Estado   es de traca.   Pero lo peor no era su capacidad de hacer el mal, sino que la basura que fabricaba fuera alentada por la ministras  y secretarias generales del anterior  Gobierno  y sus mentiras, aventadas sin descanso, por medios de comunicación que se prestaban a darle a la manivela , tertulianos, columnistas, comentaristas, analistas, cronistas, articulistas, presentadoras de televisión. El vocerío no estaba solo, no era espontáneo ni clamaba en el desierto: a la sombra de la cloaca estaban políticos en ejercicio, banqueros, jueces, empresarios, consejeros delegados, comisionistas, altos cargos. La derecha patriótica se empleó a fondo en la compra de acciones de un relato que sabían falso. Se trataba de dinamitar la fuerza de una izquierda a la que se negaba su mera existencia. Se trataba de que ese relato cobrara cuerpo hasta que la opinión pública diera por verdadera las mentiras.

Ahora confiesa y difunde que todo era falso. Pero el daño está hecho. Acuérdense de la historia de la gallina desplumada.  No cito nunca siglas  y tampoco lo voy a hacer ahora. Pero les supongo informados de la cuestión a la que me refiero. Y sobre todo , mi denuncia poco o nada tiene que ver con las simpatías o antipatías de los interesados. Tiene que ver con la democracia y tiene que ver con España donde pasan cosas como esta.

Otro asunto turbio no , directamente obsceno y mafioso tiene que ver con el hecho conocido estos días de que las mayores empresas españolas de la construcción se confabularon durante 25 años , hasta 2017,  para repartirse miles de licitaciones de obras públicas.  Durante al menos  un cuarto de siglo, que se dice pronto, afanaron  los grandes contratos de infraestructuras del país, con el más que probable detrimento patrimonial a los ciudadanos, y cerraron el paso a cientos de empresas menos poderosas que creían que podían competir por una tajada del pastel porque alguien les había contado que en los países serios existe eso que llaman libre competencia.

El ‘modus operandi’ de este  cartel de la contratación, podría servir de guion para una nueva novela de Mario Puzo, ya saben, el autor de El Padrino y sus mafias. No pretendo, líbreme Dios de semejante afrenta, acusar a los constructores de constituir una mafia; simplemente les cuento cómo actuaban: se reunían semanalmente para analizar las licitaciones de obra pública en todo el Estado. En las reuniones –es una lástima que no tengamos vídeos de esas cumbres, que en las novelas de Puzo se solían celebrar en restaurantes italianos-, las empresas decidían los concursos en que iban a compartir los trabajos, ya fuera en subgrupos o todas a una como Fuenteovejuna.

Asalta la curiosidad es cómo fue posible que este concierto para manipular el mercado se prolongara durante tantos años sin que interviniesen las autoridades competentes. Y no conocemos  si prevé la Fiscalía del Estado actuar de oficio para establecer posibles ramificaciones delictivas, que es lo más normal del mundo.  Por ejemplo, que, por falta de una competencia real, se hayan alterado al alza los precios de las obras con el consiguiente perjuicio para las arcas públicas.  ¿Tienen algo que decir el Gobierno y los partidos políticos sobre este escandaloso caso?

Quisiera ser más optimista. Pero de lo que les hablo es  de los poderes inmutables del Estado. No de esos con los que Montesquieu nos ha mantenido entretenidos durante tres siglos. Así que esto era el capitalismo, el libre mercado y todo eso.

Traten de pasar un verano fresquitos. No se me ocurre mejor deseo.

viernes, 8 de julio de 2022

 

EL JARDIN Y LA JUNGLA               8-07-2022

Escribí ya hace algún tiempo una especie de juego de rol en el que simulaba un escenario inédito en una ciudad de tipo medio como Marbella por ejemplo. El juego pretendía imaginar a distintas horas del día cómo funcionaría la ciudad si , de pronto, se esfumaran , desaparecieran por arte de magia los inmigrantes. No habría fruta o pescado al no funcionar Mercamálaga que utiliza mano de obra inmigrante, no habría recogida de basura ni limpieza de calles, no habría construcción cuyos peones de albañil son extranjeros, no habría servicio doméstico con lo que ello conlleva para los más acomodados, no funcionarían bien los restaurantes que cada día utilizan más a personal inmigrantes, no habría quien les cambiara el pañal a los ancianos dependientes etc etc etc.

Afortunadamente el juego -la pesadilla-  terminaba desvelando lo que era un simple divertimento : nada eso era cierto. La fruta y verdura llegaba, la basura se recogía puntualmente, las calles estaban más o menos limpias, los niños en sus coles, las criadas en sus tareas, la construcción marchando, restaurantes y bares repletos, los abuelitos limpitos etc etc.etc

Fíjense que en esta simulación  no hay ningún planteamiento de moralidad, ni de solidaridad, ni de justicia , ni de tolerancia, ni de diálogo, ni de zarandajas: tan sólo egoísmo puro y duro. No hay lugar para los sentimientos, ni para las ideologías; hablo tan sólo de intereses, de chantajes  y conveniencias. Por eso no oímos a casi  ningún empresario que se precie cuestionar la necesidad de esta mano de obra barata; son muy pocos quienes desearían que quienes cuidan el jardín de nuestra comodidad, de nuestra estabilidad en la prosperidad  fueran  invisibles, trabajando y sin cotizar, que vengan cuando haga falta y se vayan después,  de usar y tirar en una palabra.

Josep Borrell ofrecía  en una entrevista este mismo año a un periódico nacional a raíz de uno de tantos y tantos asaltos a las vallas de Melilla  una versión refinada del problema de la inmigración a escala europea con Africa entera a nuestro sur llamando a las puertas   comparando a Europa con “un jardín a la francesa” cercado por la jungla, afirmando que “ si no queremos que la jungla se coma nuestro jardín tenemos que espabilar”.

Preguntémosnos por qué el jardín es jardín y la jungla, jungla. ¿De dónde vienen las herramientas, los materiales, el tiempo libre, el dinero, que nos han permitido cuidar cómodamente del jardín. ¿A qué, a quiénes, debemos nuestro bienestar? El chovinismo europeo que Borrell encarna bien es la versión geopolítica de la desfachatez de los  acomodados, que creen que tienen derecho a todo por la gracia de Dios y porque lo han ganado con el sudor de su frente sin que nadie les regale nada.

La miseria que empuja a millones de seres humanos contra las altas vallas que rodean nuestro jardín  tiene una complejísima ensalada de causas. En cuanto a las soluciones, también complejas , exigen todo menos simplezas como las escuchadas hace unos días en boca de nuestro presidente del Gobierno. Pero admitamos al menos que es una verdad de Perogrullo y es que existe una relación directa, elemental, entre ese bienestar que nos preocupamos de proteger y el malestar desesperado de quienes se consumen en los océanos y muros con concertinas tratando de escapar de la miseria y la persecución de sus lugares de origen . Y ninguna inmoralidad , sentido de culpa, solidaridad, empatía etc etc por nuestra parte, los moradores del jardín francés del que hablaba Borrell.

“Hay que ser contundentes contra la inmigración, detrás hay mafias”, proclama la ministra de Defensa. Es un espíritu loable y necesario, este de emplear contundencia hacia todo aquello tras lo cual haya mafias. Nada de mafias: que caigan todas. Por favor , escuchemos atentamente a Villarejo que las va desgranando una a una en un rosario interminable,  hasta la FIFA, la banca y las eléctricas, los grandes medios, y por supuesto las mafias del negocio de la migración .  Lidere la ministra Robles esta insurrección tan grandiosa como necesaria. Y déjense de palabras tan bonitas como hueras.

 

domingo, 3 de julio de 2022

 

HIPOCRESÍA    1 -07-2022

El escultor y pensador Félix Martin Vilches ha escrito que “Juan Genovés, el  pintor del famoso cuadro “reconciliación”, se estará revolviendo en su tumba si desde el más allá observa que nuestro presidente del gobierno ha pactado estos días en Madrid el rearme mundial con el presidente de la OTAN Sr Stoltenberg” justo delante del conocidísimo cuadro que sigue inspirando valores absolutamente opuestos a lo planteado por los dignatarios. Lo mismo podría decirse de Velázquez si comprobara que delante de sus “Meninas” se han hecho la foto de familia una serie de hombrecillos del arco atlántico que dicen saber cómo preservarnos de la guerra y asegurarnos la paz mundial   sin aclararnos en qué consiste su concepto de paz.

El éxito estratégico de la Alianza es inseparable del fracaso estrepitoso de la guerra de Ucrania y de nuestra implicación en ella .  Madrid versus Kiev. Todo lo concerniente a Ucrania  es un espejo cóncavo donde podemos mirarnos y reconocer nuestras vergüenzas . La geopolítica está impregnada de hipocresía. La nueva OTAN que surge de Madrid configura un nuevo marco de confrontación entre potencias para hacer frente a Rusia y sobre todo a China como potenciales amenazas para nuestra paz, la paz de los acomodados de este planeta.  No dicen - pero no hace falta porque no somos tan tontos- que esto implica obviamente más  socios, más gasto armamentístico, más innovación en tecnología militar y más riesgo de nuevas guerras.

Y , por supuesto, no dicen que  este nuevo concepto de preparación para la paz y para la guerra al mismo tiempo es en sí misma una grave amenaza para afrontar el cambio climático y la desigualdad social en el mundo. Estos sí que son los dos grandes problemas que necesitarían de una fuerte alianza de países comprometidos. En términos geopolíticos esta OTAN renovada supone la definitiva sumisión de Europa a los EEUU . En cuanto a nosotros, los países del sur de Europa, lo que llaman la frontera sur , las políticas de defensa y de seguridad estarán enfocadas a controlar el terrorismo y la inmigración que para algunos es la misma cosa.  Es decir, la política de seguridad versión OTAN , en palabras del presidente del gobierno , van enfocadas a “resolver bien”, sin salpicaduras de sangre los intentos de salvación de seres humanos que reivindican el derecho a una vida mejor, que huyen de la miseria y la violencia , como los caídos en Melilla esta misma semana. La semana trágica de Melilla podríamos considerarla.

La Historia, las hemerotecas, nos recuerdan la locura colectiva que generan los climas bélicos , las organizaciones armamentísticas aunque vengan disfrazados de seguridad y paz. Lo estamos viendo en Ucrania. Lo básico en la resolución de conflictos es  que en la guerra, como en el amor, para acabar es necesario verse de cerca. Que la guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz, como escribió Thomas Mann. Y que una nación, todo un conjunto de países  que gastan más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a su muerte espiritual. Repito, aunque hablen de paz en realidad nos están anunciando la inevitabilidad de la guerra.

Nota: dedicado a Angela de La Villa a quien este tipo de cosas le hizo la vida insoportable y decidió irse también esta misma semana.

  REGULAR O CENSURAR     20-02-2026 En relativo poco tiempo hete ahí que alguien pretende meternos en un falso debate en torno a si es lo ...