jueves, 23 de julio de 2026

 

COMUNISMO HOY,¿ UN INVENTO CONSPIRANOICO?

Me pregunto qué carajo será eso del comunismo al que apelan continuamente todos los cabecillas ultras  de estos tiempos cada vez que quieren apagar la crítica sana y saludable de sus adversarios tanto aquí en España como en Europa o en cualquier otro lugar del Planeta ,  contrastándolo siempre con libertad y erizándoseles el vello cada vez que pronuncian ese famoso término.

No  acabo de entenderlo porque no aprecio por ningún lado a  ninguna persona o grupo de personas que deseen que todo se ponga en común; no conozco a nadie que cuestione  el derecho a que todos los seres humanos -todos, subrayo- tengamos una propiedad privada razonable: una vivienda, un vehículo no contaminante, unos dinerillos en el banco… Eso sí, pienso que en materia fiscal el que tenga más pasta debe contribuir con más  según el principio de progresividad. Justicia fiscal no es comunismo,  es justicia.

En cuanto a servicios como sanidad, educación ,pensiones y dependencia, considero justo y sensato que sean públicos, universales y de calidad, pero no conozco a nadie que seriamente desee que desaparezcan los centros privados privados; todo lo más, que se regulen para que no se excedan en sus ambiciones.

Pero vayamos al tema central: ¿ acaso  el gobierno español es comunista, como afirman sus opositores? No me lo parece, todo lo contrario. En los ocho años de gobierno no lo hemos visto  nacionalizar la banca ni construir viviendas para el alquiler ,ni intervenir  empresas privadas ,ni limitar el consumismo, ni impedir la libertad de expresión, ni ilegalizar partidos. Nada,  al contrario, cabe reprocharle que no haya puesto cotos razonables a la voracidad capitalista, en el tema de la vivienda, por ejemplo. ¿Son comunistas los partidos o movimientos  que gobiernan o apoyan al gobierno actual?  No. Ninguno de ellos ha dado la menor muestra de querer que todos los bienes y servicios sean de propiedad común.

Más lejos : ¿Existe algún país comunista en el planeta?. China me parece más bien capitalista, aunque su partido gobernante siga llamándose comunista, y lo de Cuba se explica , fundamentalmente, por la asfixia estadounidense a la que la tienen sometida los yankis desde los tiempos del Che y de Fidel . Y si miramos hacia atrás, es un dato cierto que  el único intento a gran escala de construir una sociedad teóricamente comunista, la Unión Soviética, despareció hace décadas.¿ Por qué  lo llamamos, pues, comunismo cuando queremos decir socialdemocracia?

Lo que nos pasa —decía Ortega— es que no sabemos lo que nos pasa. Lo que nos pasa-al menos aquí en España -  es que o no sabemos nada o no queremos saber sino dejarnos llevar como rebaños de la mesta por esa España del secarral, que nos pastoreen desde los principios sacrosantos del consumismo más feroz  y del egoísmo más abyecto hasta alcanzar el poder y luego ya nos esquilen. En cuanto nos paráramos un poco a pensar  y habláramos en serio saldrían a la luz conquistas ya alcanzadas por la solcialdemocracia , de las que tenemos una buena experiencia cuando las hemos vivido, y a las que, por eso mismo, no deberíamos renunciar, sino fortalecerlas. Sobre ellas podríamos encontrar un acuerdo amplio llamado pacto de Estado.

No existe ningún peligro comunista ni en España, ni en la Unión Europea, ni en Los EEUU, ni en Rusia, ni el mundo árabe, ni en ningún otro lugar del planeta. No hay  fuerzas políticas que propongan expropiar nuestra casa, los  comercios o las empresas para nacionalizarlas o entregárselas a alienígenas. Digámoslo claro: el manido y sobado fantasma del comunismo es un invento conspiranoico de los fascistas para ganar la guerra cultural que están librando este siglo contra los “tataranietos” del Siglo de las Luces, los que defendemos hoy igual que ayer la prioridad de la razón, de la libertad, de la igualdad de oportunidades y el derecho a la felicidad de todos los seres humanos. De manera que , si alguna definición tiene hoy la palabreja en cuestión , es la que acabo de decir. Ahí queda.     

Enrique Monterroso Madueño

 

 

sábado, 18 de julio de 2026

 

EMPATE                             26-06-2026

No sólo España, claro está, el mundo entero  se dispone a pasar página rápidamente en cuanto a sus  preocupaciones se refiere para entregarse apasionadamente a lo importante : el mundial de fútbol que sin duda va a resolver buena parte de nuestras cuitas.   Metidos de lleno en el campeonato mundial de futbol cuya atención supera a cualquier otra preocupación ya sea social, política o económica, estamos a la espera de un empate , el de España contra Uruguay que nos otorgaría   determinadas ventajas en rondas posteriores.

Pensémoslo bien.  El empate, cualquier empate, debería ser una aspiración pero evidentemente y en general no es así y no pocas veces se considera una derrota. Miren si no el empate de España con Cabo Verde que fue tachado de vergüenza nacional. Miren qué bonito :España y Cabo Verde, que no empatan ni en riqueza ni en población ni en historia (de la infamia), pueden desafiarse en un terreno de juego o, lo que es lo mismo, en un nuevo relato de la Historia en el que formalmente todo es posible, hasta superar las derrotas históricas y terminar empatados.

La palabra empate, una palabra procedente del latín alude al hecho de “pactar” o “hacer las paces”; es decir, de alcanzar un equilibrio pacificador. Pero olvidémoslo rápidamente : una sociedad de empates es una utopía que no encaja con el mundo actual.  

Un empate podría ser, sí, el resultado final de un deporte igualmente excitante, en el que podríamos admirar las jugadas con más pureza y a nuestro héroes favoritos con menos reservas. Pero no nos hagamos ilusiones. Nada es puro en este mundo y menos el fútbol, en el que mezclamos todos los enredos de nuestra personalidad: psicológicos, políticos y comerciales. Un intento de remedio de todos los males que, como comprobamos, no acaba de funcionar así.

Y sin embargo, y por encima de la FIFA  y de sus ejecutivos poco decorosos, por encima de negocios millonarios y corruptelas en el fútbol hay más cosas que ver o intentar ver al menos. Está la belleza de un juego inventado hace ciento cincuenta años por la clase obrera británica que coloca la inteligencia en los pies, que combina lo individual y lo colectivo y que señala con líneas y redes los límites del espacio.

El fútbol agita  dos tipos de vínculos afectivos: uno tiene que ver con el lugar de nacimiento, con la infancia, con experiencias afectivas irracionales, lo que nos lleva a decir, por ejemplo, “soy del Betis o soy del Málaga”. El otro amor tiene que ver con la voluntad y expresa sesgos culturales o políticos: cuando veo un partido de fútbol y no juega mi equipo, se suele escuchar o decir “voy con Senegal o voy con Francia” sobre todo si el rival es el equipo que más odiamos. Todos los aficionados al fútbol tienen, en definitiva un equipo emocional y un equipo racional. Son estos vínculos racionales los que nos definen ideológicamente; “vamos con Senegal” quiere expresar “vamos contra Francia”,  una valoración del colonialismo que sometió durante cuatro siglos a los senegaleses.

Pues bien , dentro de unas horas tendremos la oportunidad de expresar ese “vamos con España” atendiendo a nuestras razones sentimentales pero dejamos un hueco para decir también “ vamos con un tipo   llamado Bielsa” ( a la sazón entrenador del conjunto nacional de Uruguay) llevados por nuestro ideario compartido de negarnos a que el fútbol sea un indecente negocio que poco tiene que ver con el deporte y la conciencia.

Lo dicho, lo ideal y deseable es el empate.

 

 

FE EN LA EDUCACION       

Es fin de curso escolar .El nerviosismo se cuela por las entretelas de los infanzones y el personal (matrio especialmene) está a la espera de unos números que las haga suspirar profundamente. Hablamos de notas, no de educación.  Si hablamos de educación hay que añadir que   cabe la triste posibilidad de que en España y en estos tiempos, la educación no le importe casi a nadie, salvo a un puñado de  profesores y profesoras( maestros)   no vencidos por el desaliento ni aquejados en exceso por las oscuridades depresivas; también  a un buen puñado de  alumnos y alumnas misteriosamente poseídos por el deseo de aprender; y también a algunos padres y madres de convicciones humanistas y- cómo no-,  a unos cuantos ilustrados sueltos que siguen sosteniendo la  convicción de que el saber es un ingrediente de la libertad y también de la igualdad.

Su fe, la  de estos creyentes en la educación a pesar de los pesares, está basada en el convencimiento de que el ser humano, para alcanzar la plenitud de sus facultades, necesita un aprendizaje -en ocasiones arduo- que le ayude a comprender racionalmente el mundo, a reconocerse en la humanidad de los otros, a situarse en el espacio gracias a la geografía y en el tiempo gracias a la historia. Sin tal aprendizaje no hay posibilidad alguna de distinguir entre las cosas ciertas y los embustes,  entre la evidencia fiable y la propaganda , entre la justicia y la injusticia, entre la democracia y la tiranía. Esa es la fe que nos motiva a algunos y que nos lleva a defender la educación  con ahínco.

Desde que nacemos empieza nuestro aprendizaje. Y quien nos enseñó no fue un transmisor mecánico de un conocimiento; fue una persona. El aprendizaje entra por la piel, como casi todo. Aprendemos porque a alguien le importamos y porque alguien nos importa. Después del padre y la madre, es el profesorado quien nos ayuda a aprender  no solo porque saben las cosas que necesitamos aprender, sino porque – en general- ponen el corazón en ello, ya sea en una escuela infantil o en un aula de Instituto.

Una queja generalizada es la imposición  desde la Administración  de una  aberrante forma de valorar los aprendizajes del alumnado, de consignar en un papel sus adquisiciones y descubrimientos; un sistema(repito, aberrante) que es un galimatías que no entienden ni sus promotores que , por cierto, no fueron pedagogos españoles que los tenemos y muchos, sino que, al parecer, tiene su origen en un informe sobre la educación del presente con vistas al futuro que ya está aquí , que la OCDE solicitó a la consultora McKinley estadounidense. Sus conclusiones se resumían en dos puntos igual de aterradores: la escuela tiene que educar en el liderazgo para la innovación; y la escuela no tiene que promover el conocimiento, sino las “competencias”.

¿Qué competencias pueden enseñarse separándolas de ese conocimiento que tanto parece desagradar a los defensores del neoliberalismo?   ¿Pueden desarrollarse la creatividad o el sentido crítico  sin una formación verdadera? No , mil veces no. El conocimiento no se transmite mecánicamente, como la información que uno copia y pega de la inteligencia artificial. El conocimiento se transmite por la piel, ya lo he dicho, y no hay aprendizaje si no hay emoción y humanidad.

Escribió Muñoz Molina que los buenos profesores sufren la postergación y el asedio porque son una barrera, casi la última, contra el triunfo de la ignorancia y la barbarie, de la amnesia colectiva y el cinismo insidioso para el que todo da igual. Nos quieren ignorantes y mansos en nuestro aborregamiento colectivo. En la Guerra Civil, los fascistas españoles tenían predilección por fusilar maestros. Ahora se trata de volverlos irrelevantes, de despojarlos de su dignidad y de los medios necesarios para su trabajo hasta que claudiquen y se rindan, o esperen desmoralizados a jubilarse.”

Tomemos nota. Se acaba un curso pero la escuela , como la vida,  sigue. Y un nuevo curso volverá a convertirse en una oportunidad para tantos y tantos jóvenes que dependen de su formación para desarrollarse como personas. Y , pese a los ultraliberales tecnofascistas, seguirá siendo un espacio para las emociones y el humanismo. Cuidémosla, está amenazada.

25 de Junio de 2026

Enrique Monterroso Madueño

 

 

 

 

 

¿ESPAÑA ACONFESIONAL?

Sobre la visita del Papa dos cositas : una es resaltar como es debido la importancia ciertamente histórica de la misma, la capacidad organizativa demostrada por todas las instituciones tanto políticas como religiosas, así como la impecable respuesta de la ciudadanía fueran feligreses o no. España ha puesto el listón muy alto y eso debe ser reconocido por todos nosotros. Dicho esto hay que añadir a continuación que en muchos momentos de esta semana he tenido dudas si nuestra Constitución sigue vigente o no pues la imagen ofrecida encaja difícilmente en un Estado que se define como aconfesional.

Por otro lado  se ha ofrecido una idea de país que no real en cuanto a fe y religiosidad se refiere. El aluvión de informaciones acríticas difundidas estos días incluidas las emitidas por las televisiones públicas, ha construido un espejismo que poco tiene que ver con la realidad sociológica del país tal y como revelan datos absolutamente fiables. Así las cosas,    la cuestión de fondo no es la relevancia del Papa ni el interés que pueda despertar su visita. Por supuesto que sí.  Lo que resulta llamativo es la distancia entre la imagen que se ha ofrecido de la sociedad española por buena parte de las instituciones tanto del Estado como de las Autonomías y por los medios de comunicación y una España que, Constitución en mano, es  aconfesional.

La segunda cosita que quiero comentar de este acontecimiento es el lema de la visita:  “ alzar la mirada”. Hace exactamente dos meses que les hablé en un picotazo que justamente titulé así : “ alzar y bajar la mirada” . El título está tomado de una historia narrada por Santiago Alba Rico que no me resisto a reescribir y recordar. Sitúa la acción en un   vagón de metro de Madrid , repleto de seres humanos , en el  entró un hombre depauperado, indigente más bien, que  alzó la voz dirigiéndose al público. Los viajeros esperaron escuchar  una historia de paro e indigencia y una petición de monedas. Pero no. El hombre que  alzó la voz tan sólo dijo enérgicamente  : “No les voy a pedir dinero, sólo les voy a pedir que me miren , que quiten sus ojos del teléfono móvil y me digan buenos días”. 

Me ha parecido tremenda esta historia extraída de la vida cotidiana pues nos podemos ver reflejados en ella  todos aunque no viajáramos en ese vagón de metro. Cuantas veces, ante una realidad tan cruda como ofrece cualquier escenario de la vida diaria nos limitamos tan sólo a levantar un segundo la mirada para contemplar tanta desgracia, tanta necesidad o situaciones límite y  bajarla de inmediato y seguir a lo nuestro, la cabeza gacha  y teléfono en ristre.   

El hombre del metro de Alba Rico  planteaba  algo  difícil  de cumplir : que lo miraran, aunque fuera un segundo sabiendo que de inmediato lo iban a ignorar; reconocerlo como sufridor por un momento y al mismo tiempo olvidarlo.  Esa persona tan necesitada de reconocimiento ,en realidad, solo quería poner  en aprietos a sus semejantes; como si fuera  la pequeña revancha de  un humillado, de un fracasado social para hacerles ver , para hacernos ver   su indiferencia culpable  ante el sufrimiento de los semejantes.

Porque , en efecto, hace falta ser malos de solemnidad y poco cristianos  para dar ignorar, para no levantar la mirada y reconocer a una persona que pide pan , que pide auxilio, que pide comprensión, que pide solidaridad, que pide respeto. Sólo un sádico sin entrañas y sus cómplices  se atreven a mirar a los ojos a una persona débil y desarmado antes de destruirlo. Pongan ustedes el patronímico , da igual, seres humanos.

La pregunta es obvia, ¿ se refiere el lema papal de alzar la mirada a la historia narrada por Alba Rico? Creo que no. Alzar la mirada para ver el cielo es distinto de alzarla para reconocer a Dios en los semejantes . Ejercer la compasión  de boquilla ante el sufrimiento alzando la mirada y al mismo tiempo desentenderse de los que sufren bajando la mirada es hipocresía.

No quiero para mi la imagen de un derrotista. Me sumo al coro de las felicitaciones por la visita de León XIV.

jueves, 4 de junio de 2026

 

HOY PUEDE EMPEZAR TODO     5-Junio-2026

En CCSS se maneja el concepto de “profecía autocumplida” para referirse a  situaciones en las que las expectativas y la reiteración  de que algo ocurrirá acaba provocando que, efectivamente, ocurra al comportarnos todos como si el desenlace fuese inevitable. Pues según algunos- muchos- el ciclo político español está virando: las dos  derechas se  preparan para gobernar lo antes posible. Lo dicen tan machaconamente que acaba convirtiéndose en una profecía autocumplida, es decir, haciendo como si fuera inevitable que las derechas gobiernen este país. Como coincide por casualidad o torticeramente con que una parte del gobierno está lastrado en su credibilidad por los casos de corrupción pues se produce una tormenta perfecta para regocijo de las dos derechas que intentan vender la piel del oso sin necesidad de cazarlo.

La semana pasada hablaba un servidor  de la bondad del crecimiento de la economía española en este 2026 basándome en datos oficiales pero los españoles no lo perciben así porque hay plataformas digitales que están programadas expresamente para cuestionar, negar la realidad que , según ellos , no existe. También  estos días se conocen los datos de la economía andaluza que hablan de un crecimiento superior a la media española consolidándose como la tercera comunidad española pero los andaluces escriben en los muros de nuestras ciudades que “España se muere”. Textual. Inaudito.  ¿ Qué pasa aquí? Pues pasa que pensamiento y  acción no vienen determinados por los datos reales y objetivos    sino por ecosistemas  interpretativos divergentes. El acoso de los medios conservadores, de las redes y plataformas es tan intenso que es capaz de convertir una situación económica desahogada —con récord histórico en la bolsa española y un PIB que crece por encima de la media europea— en un relato catastrófico. Y  esto cala entre los españolitos ; mientras que la bondad de los datos referidos a las cosas del comer no calan.  

La izquierda habla de una batalla cultural “, de una ola reaccionaria” que recorre el mundo. Es cierto que las democracias occidentales atraviesan tensiones delicadas; cierto que las derechas radicales avanzan. Pero España no es un terreno baldío listo para ser conquistado por las derechas, sino un país progresista pero desmovilizado y  políticamente desorientado porque alguien está agitando continuamente el tema de la polarización. Quien no está conmigo está contra mí. Gallo negro o gallo rojo. A resultas de ello, el centro político parece haber desaparecido del paisaje electoral. Y esto está resultando determinante tanto en el presente como en el futuro si nadie lo remedia.

Las derechas no necesitan hacer propuestas, sólo protestas esperando ver pasar el cadáver de su adversario convertido en enemigo irreconciliable. Las izquierdas administran, pero no ilusionan. Los buenos indicadores macroeconómicos sirven para las cuentas corporativas de las empresas, pero no para quienes viven en alquiler y no llegan a fin de mes que perciben  la situación como mala. Por eso la extrema derecha crece sobre el malestar material de una parte de la población que se siente desatendida por el gobierno progresista. Las guerras culturales funcionan, pero siempre son como complementos de estas carencias materiales tan importantes que sirven de caldo de cultivo para el estado de ánimo. Y ahí está la clave.

Para mí, España no es un país de derechas: es un país que está esperando tres cosas : primero, que alguien ocupe el espacio de centro de forma seria que sepa hacer de bisagra en temas de Estado   ( no como Riverita) ;  segundo,  que la derecha ocupe su espacio conservador sin mirar de reojo a los ultras ; y  tercero , este país está esperando  que las izquierdas- unidas-  vuelvan a hablarle. Si los tres espacios están vacíos o desnortados, los  ocupará  la desafección; y en un contexto de desafección política,  la extrema derecha crece inevitablemente.

Pero no está todo perdido, ni mucho menos. Hoy puede empezar todo.

sábado, 30 de mayo de 2026

 

EL PENÚLTIMO CONTRA EL ÚLTIMO  29-05-2026

Un tanto cansado de nubes negras, harto de muros altos y de calles sin salida ,  sin confianza fundada en alternativas solventes y firmes ante los tiempos convulsos en que vivimos , hay que reivindicar la ingenuidad como decía Santiago Alba Rico  y buscar grietas por donde crezcan las flores. Y eso me propongo hacer: acudir a los datos sobre  la realidad española del momento  buscando grietas que contraponer al pesimismo latente que no se corresponde con el bienestar general y la ingenuidad de la sociedad española  procurando , como siempre en estos picotazos,  complicidades y arrebatos, anhelando ser  cada día más  y más fuertes, más convencidos, menos cobardes.

Vivimos tiempos dementes , qué duda cabe. Tiempos en los que , tal y como proponía Saramago en su libro Todos los nombres  hay que dar cuatro pasos atrás para mirar a la cara de la realidad como hacemos con los cuadros en una pinacoteca que nos separamos unos metros para coger perspectiva y tratar de entender ciertas cosas o por lo menos dudar.

Me asusta pensar que entre las múltiples y diversas  miserias que nos asaltan ,el desánimo se expanda, que el gris  se salga con la suya y  dejemos de buscar grietas por donde puedan brotar las flores , aun en las peores circunstancias.

Aunque ahí fuera caigan chuzos de punta y la opinión pública esté inundada de fango y España parezca una charca putrefacta y sólo se hable de señores en apuros  asumo la responsabilidad de desmarcarme de la putrefacción  de ambas orillas para pensar en nosotros mismos los españolitos de a pié , esos a los que se refería Machado como destinados a que una de las dos Españas les helara el corazón.

Vamos a ello. La semana pasada se dio a conocer las previsiones de la Comisión Europea sobre el crecimiento económico de la UE y supimos que España crece el doble que Europa gracias a al buen funcionamiento de políticas contrarias a las que pregonan voceros interesados en que los datos dijeran lo contrario, que España va mal, apostados en aquel principio tan leninista que decía “ cuanto peor, mejor”. Pues no.

¿ A qué es debido este buen estado de la economía española? Pues ,de acuerdo con los informes de la UE, la inmigración y las energías renovables, dos temas mantras de las formaciones ultras de la derecha española, han sido fundamentales para el incremento de crecimiento económico español y para aguantar mejor el impacto de la crisis de precios provocado por el conflicto de Oriente Medio.

Así, mientras los cabecillas ultras  arremeten contra lo que denominan “la invasión migratoria”  sin aportar prueba alguna, los datos que aportan los técnicos de la Comisión Europea dan una lectura muy diferente al papel que juegan los inmigrantes en la economía española y ven en la inmigración uno de los motores que impulsan nuestro crecimiento, aunque no el único.

Pero no sólo la UE , también el FMI publicó el viernes pasado día 22 un informe que venía a reconocer lo mismo : que “el crecimiento español ha estado impulsado por el aumento de la fuerza laboral derivado de la inmigración”.

Ante esta tesitura de datos, no de memes, aquí lo que debería llamarnos la atención es que este reconocimiento de  la inmigración en España como fuente de riqueza y creación de empleo llega en un momento de crítica política generalizada que tapan cualquier cosa positiva . Y no sólo eso, seguimos contemplando cómo muchos azuzan a los penúltimos de la fila a enfrentarse contra los últimos , lo que en sí mismo resulta despreciable. El Papa León lo ha escrito en su encíclica : el trato a los inmigrantes es la verdadera medida de la justicia de una sociedad. Justicia, no sólo compasión.

 




 

 

jueves, 21 de mayo de 2026

 

EL GAFAS             21-05-2026

El nuevo rostro de la izquierda andaluza es José Ignacio García, un maestro gaditano de la escuela pública  , joven y directo, claro y contundente. El partido al que representa, del que es su líder- ADELANTE ANDALUCÍA- ,  ha tenido en estas elecciones andaluzas  un resultado que todo el mundo considera espectacular. Parece ser que ha recogido un voto al mismo tiempo de cabreo   y andalucista con un mensaje volcado en la defensa de los servicios públicos y en especial la sanidad, uno de los motivos del cabreo existente.

El nombre del este joven de 38 años , líder de Adelante Andalucía es tan , tan corriente ( García) que todo el mundo lo llama EL GAFAS.  Es un tipo normal, con gracejo, que habla y se le entiende, que ha caído bien nada menos que a 400.000 andaluces que eligieron su papeleta entre otras del mercado electoral. Ya sabemos que ,a falta de convicciones ideológicas, mucha gente termina votando por motivos diversos entre los que destaca el “ me cae bien”. No conocen el programa y mucho menos su ideología pero les  funciona una especie de intuición para distinguir entre un producto genuino, de proximidad y otro que ya viene empaquetado desde arriba.

Muchos de sus votantes lo hicieron porque entre sus ideas o motivaciones está el andalucismo, una palabra y un concepto que tiene su historia, que tiene un relato como se dice ahora, un tanto usado y manoseado en el pasado reciente, que si nacionalismo, que si folklórico, que si palmero…A unos andalucismo le suena a flamenco, a bata de cola y salero; y a otros le suena a escasez, pobreza, precariedad, a  Blas Infante y su “andaluces levantaos” que es una invitación a la rebelión inconformista, para nada parecido a lo que hay en el mercado electoral.

Para uno el andalucismo es una cuestión identitaria, una forma de ser, de  sentirse y de vivir mientras que  para otros tan solo es una  forma graciosilla de ser español.   

He apreciado en EL GAFAS que su andalucismo no es esencialista, que no es nacionalista a ultranza y excluyente como otros que se dan en el solar patrio sino que , por el contrario, su andalucismo es existencialista , está muy pegado al terreno ,  ligado a la realidad y a la vida cotidiana que él considera injusta en la medida que considera que la riqueza está muy mal repartida y  perjudica al mundo del trabajo en general y a los andaluces en particular.  

Se podría decir que EL GAFAS , su partido, tiene alma identitaria andaluza, tartésica diría yo, que él quisiera compartir con todo el mundo y que todo el mundo fuera andaluz, territorio donde él considera que se dan las condiciones óptimas para vivir con alegría a raudales si se dieran las condiciones de una justicia social que él quiere para todos.

Tengo la teoría de que el territorio que hay detrás de EL GAFAS es Tartessos, es la verdadera Andalucía, el que se corresponde con el Guadalquivir , el rio Betis  que nos vertebra, desde Sevilla hasta la desembocadura, el triángulo fundamental para entender Andalucía y los andaluces.  Es ahí donde radican las características singulares de “ lo andaluz” ; es este el territorio que ha apoyado electoralmente a EL GAFAS,  las provincias de Sevilla y Cádiz, aunque también este andalucismo ha terminado contagiando a nosotros mismos como hermanos limítrofes.

Este andalucismo consiste , básicamente, en mirar a España y al mundo entero pero desde Andalucía y no al revés. Y para mirar bien se necesitan gafas, las que tiene José Ignacio y su gente. Esto es pues  el andalucismo: unas gafas.  Veremos más pronto que tarde en el parlamento español a los andaluces  con grupo propio, compartiendo soberanía con la periferia española y sosteniendo, al mismo tiempo a España como Estado Federal, a ver si así baja el suflé. 

Casi ná.    

Enrique Monterroso Madueño

 

  COMUNISMO HOY,¿ UN INVENTO CONSPIRANOICO? Me pregunto qué carajo será eso del comunismo  al que apelan continuamente todos los cabecilla...