GUERRA MADRE : LOS FINES Y LOS MEDIOS 6-03-2026
Estamos no en guerra sino en la guerra, en la madre de
todas las guerras: militar, ideológica, global, local, histórica y cognitiva.. Falta su deriva nuclear para convertirla en
apocalíptica dado el estado de locura mental de quienes la han promovido. Nunca
ha estado el mundo tan cerca del juicio final desde la Segunda Guerra Mundial
por culpa de unos poderosos dirigentes enfermos de delirio destructivo.
Y digo que también es una guerra cognitiva tiene que
ver con la imperiosa necesidad de que nuestras redes neuronales, aquellas que
nos definen como humanos, acepten la
ristra de falsedades disparadas desde
las redes llamadas sociales con que
pretenden justificar la barbarie.
Lo primero es señalar, como han hecho ya políticos
señalados en todo el mundo , no sólo que las causas para este incendio no están
claras sino que es un capricho más de los yankis en su tarea de establecer un
desorden mundial que ellos se encargarían de comandar. Fuera la ONU. Dicen que atacan a Irán para que no
tenga armas nucleares, pero es justo lo contrario : atacan a
Irán porque no las tiene y porque saben que no
cuenta con suficiente capacidad militar de respuesta; vamos, que no pueden aguantar mucho.
Irán es una teocracia enemiga de la
libertad y de los derechos humanos, no hay duda. Tampoco hay duda de que también
es un país enfrentado desde hace medio siglo a Estados Unidos y a Israel,
cercado por bases militares del mayor
ejército del mundo, y rodeado de países que llevan décadas recibiendo armamento
estadounidense. El actual ataque confirma que sus temores eran ciertos:
necesitaba prepararse para un ataque enemigo definitivo que, en efecto, ha
acabado llegando.
La única razón del ataque
actual no tiene nada que ver con las armas nucleares ni con los misiles ni con
el terrorismo, ni con los derechos humanos sino con aprovechar el impacto
de la protesta de miles de ciudadanos iraníes reprimidos por su propio régimen
para que sean ellos mismos quienes acaben con él .Pero eso no se puede
conseguir con bombardeos desde el aire o el mar, sino desde dentro y votando. No se responde
a una barbaridad con otra aún mayor. No se combate el terrorismo asesinando a
decenas de niñas en una escuela. No se promueve la democracia bombardeando a un
régimen tiránico y haciendo que su población y el resto del mundo paguen la
factura en forma de dolor y muerte, de espanto, inseguridad y subidas de
precios. Esta fórmula ya la hemos visto fracasar en Irak en Afganistán o
Vietnam, de donde terminaron saliendo por piernas los soldados yankis. Que no
nos vengan con milongas. Un fin, por deseable que sea, no justifica el empleo
de cualquier medio, la situación se agrava cuando estos medios son ilegales y
brutales como en este caso.
Y con respecto a España, su gobierno y su oposición : La
prudencia puede ser una virtud, la cobardía nunca lo es. En la vida llegan
momentos en que los individuos y los pueblos, si se respetan a sí mismos, deben
decir basta, hasta aquí hemos llegado. Recuerdo una frase de José Martí que
decía : “ hay momentos en que no cabe plantearse de qué lado se vive mejor sino
de qué lado está el deber” . En este terreno el gobierno con su presidente al
frente ha sido el portavoz de un amplio
sentido común español, el que se opone a cualquier guerra que no sea defensiva
o esté avalada por Naciones Unidas. No queremos que el mundo sea una jungla
donde impere la ley del más fuerte.
De manera que Irán tiene los días
contados ante la superioridad y falta de límites de Estados Unidos e Israel. La
guerra durará el tiempo que puedan resistir los iraníes . El problema será que
, en adelante, serán muchos los países
ricos que habrán aprendido la lección de que la disuasión nuclear es la única
seguridad para no ser atacados en un mundo sin ley. Orwell ya lo aventuró en su
1984: la guerra es la paz.
De locos. Muchas gracias por estar ahí. Que nos sea
leve. Esto está sólo empezando.