AY PORTUGAL POR QUE TE QUIERO TANTO
13-2-2026
Vivimos unos al lado de los otros
pero apenas si nos conocemos Portugal y España. Formamos ambos una península-
la Ibérica- pero parecemos estar aislados. Nuestras lenguas son muy parecidas
pero , por lo menos aquí, casi nadie chamusquea en portugués. Nuestro clima es
parecido y padecemos los mismos desastres naturales tanto de sequías como de
borrascas pero no hay demasiada ayuda mutua. Tampoco estamos demasiado bien
conectados culturalmente. Ambos hemos padecido dictaduras militares pero la
salida de ellas , las transiciones políticas han sido muy diferentes: allí el
salazarismo murió con la revolución de los claveles y aquí ochenta años después
hay partidos que se empeñan en resucitar a los muertos.
Su panorama político no es
exactamente como el de España pero sí parecido en cuanto que también en
Portugal existe el abismo que representa el bloquismo pero en ocasiones, como
esta última del domingo pasado, han demostrado que esa realidad no es
insalvable , especialmente cuando el peligro que acecha a la democracia exige
respuestas rotundas y líneas rojas necesarias.
Los portugueses votaron y eligieron
Presidente de la República el pasado domingo angustiados en medio de un tren de borrascas que
han destrozado medio país. Nunca una votación para elegir al presidente de la
República se había celebrado con semejante escenario calamitoso. Digamos que la
meteorología no ha influido en las urnas que los convocaba a optar entre un socialdemócrata y un populista
de la derecha extrema . Los portugueses
tenían que elegir entre un candidato moderado y otro que quiere dar “un
puñetazo” a la democracia. El uno apelando al voto incluso de los enfadados y el otro
incentivando el odio contra ciertos colectivos. Vamos , igual que aquí.
Con claridad, sin titubear los
portugueses han escogido la templanza frente a la cólera y la certidumbre de un
político que respeta el marco democrático frente a otro repleto de incógnitas y
discursos excluyentes. El extremista prometía un país para los portugueses “de
bien”, mientras el moderado se
presentaba como el “presidente de todos”. Los portugueses han demostrado que la moderación tiene premio.
Aquí en nuestro país aprobar un moderado
escudo social parece que sea de extrema
izquierda.
El apoyo recibido por el ganador de personas y personajes relevantes de la
derecha portuguesa habla del grado de madurez alcanzado por nuestro país vecino
, una madurez que no se observa en España por ningún lado pues aquí parece que
la guerra incivil no haya terminado y que muchos aspiren a destruir al
contrario más que compartir el poder.
De manera que , aunque el populismo
avanza, la mayoría del país vecino sigue rechazando su griterío. En las urnas,
los portugueses han escogido una figura que pretende unir y no dividir. Su
elección supone un respaldo rotundo a la democracia que comenzaron a construir
hace medio siglo tras la Revolución de los Claveles.
También aquí llevamos medio siglo de democracia sin franquismo. ¿ O no?
A ver si aprendemos la lección.
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