jueves, 23 de abril de 2026

 

UN RETROCESO HISTÓRICO            24-04-2026

Poco a poco, lentamente pero con denuedo y sin descanso  el fascismo -que en España se llama franquismo- avanza  y se abre paso. Estos días el fascismo ha vuelto a colarnos otro mantra, esta vez el de los españoles primero que parece salido del catequismo franquista de la españolez. El método o protocolo siempre es el mismo :  primero lo echan a rodar - prioridad nacional-  que , aunque inicialmente genera cierto rechazo por ser contrario a la Constitución y a la mismísima Unión Europea, enseguida consigue lo que va buscando, que no es otra cosa que  todos hablemos de eso.

Estos días , los que escriben esto de prioridad nacional,  lo suelen poner comillas para marcar una cierta distancia pero , pasados unos días,  lo leeremos y escucharemos con total normalidad en las conversaciones, en las tertulias , en las redes y en los memes. De esa forma el concepto , el sitagma va cogiendo vuelo hasta llegar al parlamento donde , convertido en arma arrojadiza, asistiremos al espectáculo   donde   diputados desaforados  se desgañitarán pidiendo la cabeza de Sánchez , que es el meollo de la cuestión.  Y, cómo no , el PP lo acepta en un pacto de gobierno, lo matiza, le quita importancia, y finalmente lo hace suyo.

Esto mismo pasó con los ‘menas’,  el acrónimo de “menores extranjeros no acompañados” que la ultraderecha bautizó para deshumanizar y criminalizar a las niñas y niños que llegan a España sin familia. Enseguida lograron , con el inestimable apoyo de los antes mencionados, que  su mero nombre  provocara rechazo social, político y mediático.; y que   la llamada  derecha “moderada” o derechita cobarde y  no pocos medios, normalizaran su uso, que dejaran de ponerle  las comillas y hasta lograron que  presentadoras televisivas de las mañanas lo incorporaran a su vocabulario ya sin matices, hasta acabar entrando en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que ni siquiera le pone cursiva, aun que , eso sí, aclarando que , a veces,   se usa en sentido despectivo: es decir, que se puede decir mena sin ser racista.

La última aportación de los ultraderechistas es, como sabemos,  “prioridad nacional”. El partido ultra lleva tiempo usándolo en sus discursos pero ahora ha conseguido colarlo en el pacto por el gobierno de Extremadura y  que el PP lo acepte sin apenas remilgos. Al parecer, el sintagma aparece repetido varias veces en el documento del pacto , tiene un apartado propio y se aplicará al acceso a ayudas, subvenciones y prestaciones públicas, a la vivienda protegida y al alquiler social. Todo ello se “inspirará” en “el principio de prioridad nacional”. Y dentro de unos días lo veremos replicados en otras latitudes regionales hasta llegar al verdadero solomillo de la cuestión que no es otro que Madrid.

Cuando derecha y ultraderecha dicen prioridad nacional, es prioridad nacional, está muy claro. Los remilgos que el PP le pone estos días al concepto desaparecerán en pocos meses, y en la campaña de las generales escucharemos a Feijóo defender la prioridad nacional. Y esto es lo que más me duele de este asunto; no que los franquistas utilicen todos estos resquicios para colar su ideología, pues sus propuestas políticas se basan en la xenofobia y el odio al migrante, con un discurso estigmatizador que ha llegado a proponer la expulsión de ocho millones de extranjeros de nuestro país ; la falacia que pretenden colarnos de que los inmigrantes son malos porque nos roban el trabajo y acaparan los recursos públicos es hasta normal en su delirios anacrónicos.

Lo que a todos debería preocuparnos  es la debilidad política  e ideológica de la derecha clásica , de la derecha liberal, democristiana, monárquica y populista ; debilidad política que le lleva a ir a remolque de los ultras, copiando su discurso y cediendo a sus pretensiones con tal de alcanzar el poder. Por eso, la única “prioridad nacional” que hoy debería plantearse la ciudadanía española es defender la democracia y frenar a la ultraderecha. Que, desgraciadamente para España y para la democracia ,  no está ya solo en Vox.

Un retroceso histórico para España.  

 

 

 

 

jueves, 16 de abril de 2026

 

BRAVO POR ESPAÑA          17-04-2026

Estamos en plena primavera no sólo climática sino social y económica y hasta política en esta España nuestra. Primavera climática calentita que aventura una canícula insoportable. Primavera social porque la sangre está caliente y las hormonas invitan a solazarse. Primavera económica porque los datos siguen avalando el crecimiento de la economía española digan lo que digan los agoreros y matasanches. Y primavera política porque hoy se inaugura en España  un reconocimiento legal nada menos que a 500.000 personas que hasta ahora estaban entre nosotros pero eran invisibles. La sola palabra   evoca a muchos españoles un cierto desprecio. Simplemente mencionarlos  provoca respuestas airadas y enconadas.

Pocos términos del diccionario político están tan pervertidos y cargados de negatividad como “inmigrante”. El giro hacia la extrema derecha  que han dado los partidos, los medios de comunicación , las redes y la ciudadanía en general se hace especialmente visible en el discurso sobre la inmigración. Sé cuando estoy ante una persona de extrema derecha cuando le oigo hablar sobre los inmigrantes. Da igual que sea esa persona cristiana que atea. Cuando se habla que la sanidad, la salud , la educación , la dependencia o los derechos son para todos, universales, siempre, siempre buscan un pero y es entonces cuando se les ve el plumero. Sí pero no.   No es que antes viviésemos en fraternidad con los extranjeros y los acogiésemos con flores, nunca fue así; pero la manera en que la xenofobia y el racismo han ganado terreno en los últimos años es espeluznante.

Y , sin embargo, como está archidemostrado y yo mismo he dado ya varios picotazos a la conciencia cívica a ver si despierta, el tema de las personas que se ven obligadas a emigrar tiene , al menos, un cariz egoista que es el de considerar el fenómeno  como beneficio a cuenta de resultados para nosotros los países  ricos o con aspiraciones como es España  pues los datos son irrefutables. Hoy no sería posible la vida sin la concurrencia de personas llegadas de fuera que barren , friegan, limpian, lavan, ponen refrescos, hacen camas, hacen espetos, recogen fresas,  atienden enfermos , cuidan de personas mayores y de niños, limpian culos, alzan muros, labran tierras etc etc etc. Imaginémosnos por un momento nuestras ciudades sin inmigrantes. Respondan. Alcen la vista, dejen el móvil . Sí , los necesitamos pero invisibles, sin papeles, recogiditos en sus infraviviendas y sin chistar. 

Están los gobiernos de medio mundo criminalizando al inmigrante, persiguiéndolo, encerrándolo y expulsándolo. Está la Unión Europea, cuya política migratoria en este tema es acomodaticia pues creen es el nuevo signo de los tiempos. Están muchos medios de comunicación cuyas noticias, artículos y tertulias  se suman con alegría a la ola reaccionaria. Están por supuesto las redes sociales, difundiendo noticias falsas  que criminalizan y deshumanizan a las personas migrantes. Están los patrioteros de guardia que con una colección de falsedades arriman la desgracia a su sardina. Están los partidos de extrema derecha con sus delirios , pero también los partidos de la derecha tradicional que, para desgracia de la democracia, han endurecido su discurso migratorio, tomen nota de lo que acaban de decir ayer mismo. Y estamos los ciudadanos que, con más o menos resistencia, acabamos también arrastrados por esa ola.

Era inevitable que -en un país en el que la derecha está en una campaña feroz y  permanente para derribar al Gobierno- cualquier exhibición de sentido de Estado como ha hecho el gobierno de Sánchez , sincera o no, sea vista con ojos torvos y gruñidos de hambre por sus adversarios.

Por todo ello, por esa carga negativa que hoy tiene la palabra inmigrante , resulta admirable y valiente la decisión del gobierno de regularizar a cientos de miles de personas que ya viven y trabajan con nosotros. Y hacerlo además sin esconderlo, sin disimulo, llamando a las cosas por su nombre, hablando de razones económicas pero también de justicia y de humanidad, de derechos, y de una España  abierta y diversa,  convirtiendo la regularización en un acto político  a contracorriente de la ola reaccionaria y hasta defenderlo con orgullo.

Bravo por España.

 

viernes, 10 de abril de 2026

 

ALZAR LA MIRADA Y BAJAR LA MIRADA  10-04-2026

Cuenta el filósofo y escritor Alba Rico que en el vagón de metro de Madrid  en el que  viajaba hace unas semanas  entró un hombre y alzó la voz dirigiéndose al público. Los viajeros esperaron escuchar  una historia de paro e indigencia y una petición de monedas. Pero no. El hombre que  alzó la voz tan sólo dijo enérgicamente  : “No les voy a pedir dinero, sólo les voy a pedir que me miren , que quiten sus ojos del teléfono móvil y me digan buenos días”. 

Me ha parecido tremenda esta historia extraída de la vida cotidiana pues nos podemos ver reflejados en ella  todos nosotros aunque no viajáramos en ese vagón de metro. Y porque la podemos aplicar a otros escenarios como los bombardeos sobre Líbano y los libaneses, sobre Irán y los iraníes a los cuales prestamos una mínima atención: tan sólo lazar un segundo la mirada para contemplar el estruendo de las bombas y el humo de los bombardeos para bajarla de inmediato y seguir a lo nuestro, a la cabeza gacha teléfono en mano.    

El hombre del metro  en cuestión planteaba  algo  difícil  de cumplir : que lo miraran un segundo sabiendo que de inmediato lo iban a ignorar; reconocerlo y al mismo tiempo olvidarlo. Todo en un plis plas.  Es muy probable que esa persona  ,en realidad, solo quisiera poner  en aprietos a sus semejantes; como si fuera  la pequeña revancha de  un humillado social para hacerles ver su indiferencia culpable  ante el sufrimiento de los semejantes. Hace falta, en efecto, ser malos con mayúsculas para dar sólo los buenos días a una persona que pide pan , que pide auxilio, que pide comprensión, que pide solidaridad, que pide respeto . Sólo un sádico sin entrañas y sus cómplices  se atreven a mirar a los ojos a una persona débil y desarmado antes de destruirlo. Pongan ustedes el patronímico : un gazatí, un libanés , un iraní, un madrileño…. Qué más da. Un ser humano.

Es cruel este mundo en el que buena parte de la sociedad tiene necesidades y pide algo tan básico como pan, vivienda, cuidados, compañía o paz mientras una parte que vive de lujo sólo tiene la deferencia de alzar la mirada y volverla a bajar . Ejercer la compasión  de boquilla ante el sufrimiento y al mismo tiempo desentenderse de los que sufren es hipocresía y muchas más cosas . Eso nos viene pasando a casi todos nosotros, metámosnos todos.   Tratar solo con los nuestros es muy cómodo. Lo difícil es qué hacer con los que nos piden que los miremos a los ojos sabiendo nos van a complicar la vida.

Hay dos situaciones, dos momentos  donde uno se puede ahorrar ese escozor ético de nuestras contradicciones. El primero es la pantalla del móvil, que nos permite bajar la mirada hacia el sufrimiento ajeno sin hacer nada por  aliviarlo.  El otro momento o situación es alzar  la vista para contemplar sólo el humo de los bombardeos de esta guerra cruel que estamos asistiendo desde el confort de nuestro sofá , contemplar ese modelo de exterminio al que estamos asistiendo en estos tiempos tan malos, en estos tiempos tan ciegos que ni siquiera alzamos la vista para reconocer a nuestros semejantes,  como si no fueran de los nuestros.

Es bueno que nos enfrentemos a este inquietante  dilema moral, aunque nos escueza . Decía Montesquieu que es bueno el que se ama a sí mismo; es mejor el que ama a su familia más que a sí mismo; y es mejor aún el que ama a su patria más que a su familia y que a sí mismo, pero el mejor de todos —escribió — es el que ama a la humanidad más que a su patria, a su familia y a sí mismo.

Pues eso.  

 

 

 

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