BONILLA O
EL CHANTAJE EMOCIONAL EN POLÍTICA 15-mayo-2026
Ante las
elecciones andaluzas de este próximo
domingo 17 de Mayo, cabe resaltar múltiples cosas pero quiero centrarme sobre
todo, en las cualidades del candidato y personaje Bonilla al que sólo le
faltaba cantar y ya lo estamos comprobando.
Tiene
Bonilla una capacidad asombrosa de Bonilla para contorsionarse , para doblarse
hacia atrás y hacia los lados, y tratar de eludir con estilo torero todo lo que
puede avergonzarle y perjudicarle como
aspirante al poder como, por ejemplo,
los acuerdos de sus colegas extremeños, aragoneses o castellanos con los
ultraderechistas de Vox que no han
podido resistirse ante la erótica del poder y han decidido meterse en un lio y
meternos a todos de paso.
Obsérvese
su capacidad de media sonrisa ante el
eslogan y la retranca que hay detrás de la expresión “prioridad nacional” creada
por los ultraderechistas pero asumida por todos sus correligionarios.
Y qué me
dicen del manejo del capote para
quitarse de encima los pitones del cribado de cáncer de mama… Nada de
eso le alcanza, le pasan rozando la taleguilla como si el tema no fuera con él .
Reconozcamos que Bonilla a veces parece que no tenga nada que ver
con su partido, que él va por libre . En ese sentido a quien más pretende
parecerse es a Macron , el presidente francés que en sus inicios no parecía tan
de derecha y era capaz de captar voto de centroizquierda. El suyo es “el modelo
de la moderación, la convivencia y el diálogo”, lo repite estos días, y añade:
“yo soy moderado y los moderados nos entendemos con todo el mundo”.
¿Con todo el mundo? ¿También con los ultraderechistas,
negacionistas, xenófobos, anti feministas, anti ecologistas etc etc? No, eso solo si los votantes le obligan, no porque él
quiera. Chantaje emocional se llama eso: “esta decisión es de los andaluces,
que también tienen una responsabilidad”, avisa, porque “espero y deseo no verme
en el trance de sentarme a negociar con los ultras”. El truco es muy burdo
porque viene a decir : dadme mayoría absoluta, y así seguro que no
gobierno con la ultraderecha, que yo de verdad que no quiero, que es un lío , no
me obliguéis a hacerlo…
Aunque su imagen macroniana, suavona,( imagen muy pero que muy
currada) consiga que lo olvidemos, hay
que recordar que, antes que en Extremadura , antes en Aragón , antes que en Castilla y León, antes que todos ellos
estuvo Bonilla. El pionero, el que primero abrió la lata de los acuerdos con la
ultraderecha haciendo imposible ningún
cordón sanitario, el primer gobernante en este país en firmar un acuerdo con la ultraderecha fue él, en enero de 2019.
Fue Bonilla quien abrió las
puertas de las instituciones a la ultraderecha nada más llegar. Y lo hizo cuando
los ultras eran entonces la quinta
fuerza en Andalucía ; podemos imaginarnos lo que negociará ahora si los ultras
entran en el gobierno. En aquel pacto no estaba todavía la “prioridad
nacional”, pero ya había xenofobia . Lo firmó
Bonilla, y si le “obligamos” según dice él , volvería a hacerlo, no lo
dudemos.
Todo mi respeto a la libre elección del voto y a las
contradicciones que todos tenemos, pero si me permiten un poco de sátira ante
el estupor quiero terminar esta reflexión con aquel bolero que decía “No
te puedo comprender, corazón loco… ¿Cómo se pueden querer dos contrarios a la
vez… y no estar loco?” ¿ O es que no son tan contrarios y no están tan locos?
Los toreros, ante la incertidumbre y el miedo que hay en el patio
de cuadrillas antes de meterse en el lio de lidiar con los morlacos suelen
decir : “ que dios reparta suerte”. Yo, ante la misma incertidumbre pero de las
elecciones , más que a la suerte
apelo a la cabeza que suele
ser más fiable que las tripas.
Enrique Monterroso