sábado, 16 de mayo de 2026

 

BONILLA O EL CHANTAJE EMOCIONAL EN POLÍTICA          15-mayo-2026

Ante las elecciones andaluzas de este  próximo domingo 17 de Mayo, cabe resaltar múltiples cosas pero quiero centrarme sobre todo, en las cualidades del candidato y personaje Bonilla al que sólo le faltaba cantar y ya lo estamos comprobando.

Tiene Bonilla una capacidad asombrosa de Bonilla para contorsionarse , para doblarse hacia atrás y hacia los lados, y tratar de eludir con estilo torero todo lo que puede avergonzarle y perjudicarle  como aspirante al poder  como, por ejemplo, los acuerdos de sus colegas extremeños, aragoneses o castellanos con los ultraderechistas de  Vox que no han podido resistirse ante la erótica del poder y han decidido meterse en un lio y meternos a todos de paso.

Obsérvese su capacidad de media sonrisa ante  el eslogan y la retranca que hay detrás de la expresión “prioridad nacional” creada por los ultraderechistas pero asumida por todos sus correligionarios.

Y qué me dicen del manejo del  capote para quitarse de encima los pitones  del cribado de cáncer de mama… Nada de eso le alcanza, le pasan rozando la taleguilla  como si el tema no fuera con él .

Reconozcamos que Bonilla a veces parece que no tenga nada que ver con su partido, que él va por libre . En ese sentido a quien más pretende parecerse es a Macron , el presidente francés que en sus inicios no parecía tan de derecha y era capaz de captar voto de centroizquierda. El suyo es “el modelo de la moderación, la convivencia y el diálogo”, lo repite estos días, y añade: “yo soy moderado y los moderados nos entendemos con todo el mundo”.

¿Con todo el mundo? ¿También con los ultraderechistas, negacionistas, xenófobos, anti feministas, anti ecologistas etc etc? No, eso  solo si los votantes le obligan, no porque él quiera. Chantaje emocional se llama eso: “esta decisión es de los andaluces, que también tienen una responsabilidad”, avisa, porque “espero y deseo no verme en el trance de sentarme a negociar con los ultras”. El truco es muy burdo porque viene a decir :   dadme mayoría absoluta, y así seguro que no gobierno con la ultraderecha, que yo de verdad que no quiero, que es un lío , no me obliguéis a hacerlo…

Aunque su imagen macroniana, suavona,( imagen muy pero que muy currada)  consiga que lo olvidemos, hay que recordar que, antes que en Extremadura , antes  en Aragón , antes que  en Castilla y León, antes que todos ellos estuvo Bonilla. El pionero, el que primero abrió la lata de los acuerdos con la ultraderecha haciendo   imposible ningún cordón sanitario, el primer gobernante en este país  en firmar un acuerdo con la ultraderecha  fue él, en enero de 2019.

Fue  Bonilla quien abrió las puertas de las instituciones a la ultraderecha nada más llegar. Y lo hizo cuando los ultras  eran entonces la quinta fuerza en Andalucía ; podemos imaginarnos lo que negociará ahora si los ultras entran en el gobierno. En aquel pacto no estaba todavía la “prioridad nacional”, pero ya había xenofobia . Lo firmó  Bonilla, y si le “obligamos” según dice él , volvería a hacerlo, no lo dudemos.

Todo mi respeto a la libre elección del voto y a las contradicciones que todos tenemos, pero si me permiten un poco de sátira ante el estupor quiero terminar esta reflexión con aquel bolero que decía  “No te puedo comprender, corazón loco… ¿Cómo se pueden querer dos contrarios a la vez… y no estar loco?” ¿ O es que no son tan contrarios  y no están tan locos?

Los toreros, ante la incertidumbre y el miedo que hay en el patio de cuadrillas antes de meterse en el lio de lidiar con los morlacos suelen decir : “ que dios reparta suerte”. Yo, ante la misma incertidumbre pero de las elecciones , más que a la suerte

 apelo a la cabeza que suele ser más fiable que las tripas.

Enrique Monterroso

 

 

SE ACERCA LA BARBARIE         9-mayo-2026

El líder del partido ultraderechista  que aspira a gobernar en Andalucía junto con el PP a partir de los resultados de las elecciones del domingo día 17,se refirió hace poco  al presidente del gobierno llamándole "mierda" y ha calificado al ministro del Interior como "rata". Ojito, atentos, que no es cualquiercosa.

Cuando un dirigente político utiliza esas expresiones aplicadas a un adversario no se está limitando a comportarse como un grosero. No es simplemente un maleducado. Es alguien que está cruzando una línea para indicar a sus seguidores que todo vale contra el otro, que el diferente no merece respeto y que puede ser despreciado y vejado sin límitealguno.

La historia nos mostró que las grandes catástrofes no empiezan con hornos de gas ni con fosas comunes, sino que  suelen aparecer en el terreno aparentemente inofensivo del lenguaje. Antes de la violencia física hay un periodo más o menos largo de  violencia verbal, de discursos transformando al adversario en amenaza, al diferente en plaga, y a seres humanos en problema. Los enfrentamientos bélicos se ponen en marcha una vez que  se han  hecho cotidianas y banales las palabras que deshumanizan sistemáticamente al otro. La barbarie comienza realmente cuando se acepta como normal que se insulte a personas que están al frente de instituciones y gobiernos  como  sucede casi a diario en esta España nuestra pro también en otros países. 


Lo importante  es lo que hay detrás de esta violencia verbal, es el lenguaje que la hace digerible, que la convierte en coloquial e incluso aceptable y natural. Es   la impunidad con la que se difunden palabras, insultos y amenazas que tendrían que helarnos la sangre y el corazón, pero que ya empezamos a asumir como normales. Eso es  lo que debiera preocuparnos a los demócratas de izquierdas y a los demócratas de derechas antes de ir a votar.

Hay que decirlo. Cuando al adversario político se le llama “rata”, o "mierda", o son señalados como una amenaza existencial ("los nacionales primero"), lo que se pone en juego y se degrada no es solo el debate público, es algo más profundo, es la democracia misma que requiere de ideas de fondo pero también de formas. Porque el fondo también está en las formas 

 
La diferencia entre una sociedad sana y la que se desliza hacia la barbarie y la destrucción no se encuentra en los grandes gestos, sino en esos desplazamientos hacia el mal, tan aparentemente pequeños, que incluso se hacen pasar por una gracieta , como cuando la reinona de Madrid dijo aquello de  "me gusta la fruta", para llamar hijo de puta al presidente democrático de un país, de su propio país.

Las sociedades no se rompen de golpe. Algunas, antes de romperse  y España sabe mucho de eso por desgracia, se deslizan poco a poco, palabra a palabra, insulto a insulto. Primero se agrede verbalmente, luego se tolera, más tarde se aplaude y se repite coralmente, después se vota hasta darle el poder a los antidemócratas. Toda una estrategia infernal.

 

Y, cuando nos queremos dar cuenta, ya es demasiado tarde para decir que no sabíamos hacia dónde nos llevaba todo lo que estábamos oyendo, tolerando, aplaudiendo o votando.

 

Repito, atentos.

Enrique Monterroso

 

 

DESHUMANIZACION Y DISCAPACIDAD                                 27-03-2026

Quienes suscribimos esta columna a propósito de la celebración del día del autismo pretendemos alertar de los peligros que acechan  a la discapacidad  en el contexto de una sociedad como la  actual que contempla al mismo tiempo el poder casi omnímodo de la IA que ha abducido o seducido las mentes y , al mismo tiempo el ascenso de ideologías autoritarias . Ambas formas de concebir el poder amenazan , a nuestro juicio, no sólo  las reducidísimas conquistas conseguidas   en el campo de los derechos elementales para un cada día mayor número de seres humanos con discapacidades funcionales sino lo que puede resultar aún peor niegue de facto la humanidad.  La sesgada y malévola  utilización de las herramientas tecnológicas trufadas de la peor ideología, la del dinero y las ambiciones de poder,  puede confluir con el inequívoco ascenso de las democracias autoritarias basadas en esa otra ideología extrema que no ve en las personas a  seres humanos sino recursos más o menos explotables para sus fines poniendo en entredicho la principal de las condiciones para considerarnos humanos que es justamente la humanidad.   

En la larga historia del ser humano  hubo un momento que se puede considerar como uno de los actos fundacionales de nuestra especie. Ese momento tiene que ver cuando alguien decidió no abandonar al enfermo, ni al anciano que caminaba más despacio y al que había que alimentar, ni a hijos de otros que quedaban huérfanos o desasistidos, ni a discapacitados que siempre los hubo ni a quien, tras el ataque de un animal o un accidente, ya no podía valerse por sí mismo. Esa atención prestada, esos cuidados fueron  todo un gesto absolutamente humanitario. La humanidad empezó a ser plenamente humana , una comunidad  moral cuando empezó a cuidar al otro. Lo que hacían nuestros antepasados sapiens o neandertales  era todo lo contrario  a la rentabilidad, al egoísmo de buscar solo el beneficio propio y reducir los riesgos en un ambiente  hostil, tan hostil como puede ser el actual.  Cuidar al prójimo, especialmente a los más débiles o vulnerables fue asumir que el valor de la vida de un semejante era algo más que el de su utilidad para proveer alimento. Afortunadamente todo esto no es creencia o suposiciones sino que lo sabemos porque la arqueología ofrece datos elocuentes que vienen  avalados por minuciosas investigaciones. 

De un lado hemos asistido  con estupor a  las declaraciones de un alto directivo de OpenAI, que recientemente en una entrevista dijo : «La gente habla de la cantidad de energía que se necesita para entrenar un modelo de IA... Pero también se necesita mucha energía para entrenar a un ser humano. Se necesitan unos 20 años de vida y toda la comida que se ingiere durante ese tiempo para llegar a ser inteligente».  Comparar lo que consume un ser humano hasta que comienza a tener plenitud intelectual con el coste de entrenar  un robot, un muñeco pseudo inteligente  es deshumanizarnos. Es considerar que las personas y las herramientas tecnológicas pueden situarse en planos semejantes de valor.  Conviene recordarlo cada vez que algunos se atrevan a comparar el valor de las personas con las máquinas o , lo que es peor, cuando alguien llevado de su ideología fascista sugiera, aunque sea  implícitamente,  que hay vidas que pesan demasiado y que son un lastre para la sociedad. Cuidado. 

De otro lado tenemos la historia. Deshumanizar al ser humano nos llevó el siglo pasado a situaciones atroces que quisiéramos ver desterradas para siempre. Pero a la altura del siglo XXI  continuamos dando  muestras de que la humanidad como rasgo esencial de los “humanos” no es algo irreversible; y que el fascismo , con tal o cual nombre, sigue vivo entre nosotros.  Se manifiesta en  el genocidio cometido contra el pueblo palestino, se manifiesta en guerras crueles que asesinan a personal civil, se manifiesta cuando dejamos morir a personas de hambre disponiendo de excedentes de todo tipo y en muchas otras situaciones que comprobamos a diario sin pestañear demasiado.  La idea de fondo, antes como ahora,  sigue siendo inquietantemente similar: pensar, creer que  hay vidas menos valiosas de las que se puede prescindir o que no conviene proteger.

En la era actual de la biotecnología y la inteligencia artificial la capacidad de discriminar a través de mejoras tecnológicas nos resitúa en escenarios peligrosos  dado que , a la luz de 2026, no podemos dar por garantizado su uso y control desde posiciones éticas y morales, más bien lo contrario.  En las sociedades en que vivimos  el éxito económico se ha convertido en la medida casi exclusiva del valor personal. Productividad, eficiencia,  optimización son palabras fetiche.  Y , al mismo tiempo y en completa sincronía, los más ultras blanden el  “nosotros”  como principio de exclusión frente a “los otros” sustentado de esta manera el avance de movimientos excluyentes que predican la idea de que algunos “sobran” y de que el Estado no debe proteger a quienes no encajan en una identidad o en un ideal productivo, o simplemente en “nuestros” usos y costumbres. Puede que la exclusión no se formule como exterminio como antaño, pero sí como estigmatización, abandono  y desmantelamiento de redes de protección.

De ahí nuestra preocupación. Por eso escribimos, por eso nos movilizamos y  por eso apelamos hoy y siempre a una conciencia colectiva que acepte , integre y practique que todos los seres humanos somos iguales y todos somos diferentes.

Enrique Monterroso Madueño et alt.

José Antonio Medina Latinpress

Félix Martín Vilches

Javier Vázquez

Gerardo Coba

Manul Mellado

Pablo Osa

Antonio Núñez

Pedro Molina

Sacramento García

Soledad Gallego

Encarnación Delgado

Socorro Cordero

Pilar Martínez

Concepción García

María Amor Santos

Flor Truchero

Benilde Rios

Agustin Casado

Arturo Terrón

Aberto Camarero

Teresa Fernández

Louis Belllocq

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BRAVO POR ESPAÑA          17-04-2026

Estamos en plena primavera no sólo climática sino social y económica y hasta política en esta España nuestra. Primavera climática calentita que aventura una canícula insoportable. Primavera social porque la sangre está caliente y las hormonas invitan a solazarse. Primavera económica porque los datos siguen avalando el crecimiento de la economía española digan lo que digan los agoreros y matasanches. Y primavera política porque hoy se inaugura en España  un reconocimiento legal nada menos que a 500.000 personas que hasta ahora estaban entre nosotros pero eran invisibles. La sola palabra   evoca a muchos españoles un cierto desprecio. Simplemente mencionarlos  provoca respuestas airadas y enconadas.

Pocos términos del diccionario político están tan pervertidos y cargados de negatividad como “inmigrante”. El giro hacia la extrema derecha  que han dado los partidos, los medios de comunicación , las redes y la ciudadanía en general se hace especialmente visible en el discurso sobre la inmigración. Sé cuando estoy ante una persona de extrema derecha cuando le oigo hablar sobre los inmigrantes. Da igual que sea esa persona cristiana que atea. Cuando se habla que la sanidad, la salud , la educación , la dependencia o los derechos son para todos, universales, siempre, siempre buscan un pero y es entonces cuando se les ve el plumero. Sí pero no.   No es que antes viviésemos en fraternidad con los extranjeros y los acogiésemos con flores, nunca fue así; pero la manera en que la xenofobia y el racismo han ganado terreno en los últimos años es espeluznante.

Y , sin embargo, como está archidemostrado y yo mismo he dado ya varios picotazos a la conciencia cívica a ver si despierta, el tema de las personas que se ven obligadas a emigrar tiene , al menos, un cariz egoista que es el de considerar el fenómeno  como beneficio a cuenta de resultados para nosotros los países  ricos o con aspiraciones como es España  pues los datos son irrefutables. Hoy no sería posible la vida sin la concurrencia de personas llegadas de fuera que barren , friegan, limpian, lavan, ponen refrescos, hacen camas, hacen espetos, recogen fresas,  atienden enfermos , cuidan de personas mayores y de niños, limpian culos, alzan muros, labran tierras etc etc etc. Imaginémosnos por un momento nuestras ciudades sin inmigrantes. Respondan. Alcen la vista, dejen el móvil . Sí , los necesitamos pero invisibles, sin papeles, recogiditos en sus infraviviendas y sin chistar. 

Están los gobiernos de medio mundo criminalizando al inmigrante, persiguiéndolo, encerrándolo y expulsándolo. Está la Unión Europea, cuya política migratoria en este tema es acomodaticia pues creen es el nuevo signo de los tiempos. Están muchos medios de comunicación cuyas noticias, artículos y tertulias  se suman con alegría a la ola reaccionaria. Están por supuesto las redes sociales, difundiendo noticias falsas  que criminalizan y deshumanizan a las personas migrantes. Están los patrioteros de guardia que con una colección de falsedades arriman la desgracia a su sardina. Están los partidos de extrema derecha con sus delirios , pero también los partidos de la derecha tradicional que, para desgracia de la democracia, han endurecido su discurso migratorio, tomen nota de lo que acaban de decir ayer mismo. Y estamos los ciudadanos que, con más o menos resistencia, acabamos también arrastrados por esa ola.

Era inevitable que -en un país en el que la derecha está en una campaña feroz y  permanente para derribar al Gobierno- cualquier exhibición de sentido de Estado como ha hecho el gobierno de Sánchez , sincera o no, sea vista con ojos torvos y gruñidos de hambre por sus adversarios.

Por todo ello, por esa carga negativa que hoy tiene la palabra inmigrante , resulta admirable y valiente la decisión del gobierno de regularizar a cientos de miles de personas que ya viven y trabajan con nosotros. Y hacerlo además sin esconderlo, sin disimulo, llamando a las cosas por su nombre, hablando de razones económicas pero también de justicia y de humanidad, de derechos, y de una España  abierta y diversa,  convirtiendo la regularización en un acto político  a contracorriente de la ola reaccionaria y hasta defenderlo con orgullo.

Bravo por España.

 

 

ALZAR Y BAJAR LA MIRADA       10-04-2026

Cuenta el filósofo y escritor Alba Rico que en el vagón de metro de Madrid  en el que  viajaba hace unas semanas  entró un hombre y alzó la voz dirigiéndose al público. Los viajeros esperaron escuchar  una historia de paro e indigencia y una petición de monedas. Pero no. El hombre que  alzó la voz tan sólo dijo enérgicamente  : “No les voy a pedir dinero, sólo les voy a pedir que me miren , que quiten sus ojos del teléfono móvil y me digan buenos días”. 

Me ha parecido tremenda esta historia extraída de la vida cotidiana pues nos podemos ver reflejados en ella  todos nosotros aunque no viajáramos en ese vagón de metro. Y porque la podemos aplicar a otros escenarios como los bombardeos sobre Líbano y los libaneses, sobre Irán y los iraníes a los cuales prestamos una mínima atención: tan sólo levantar un segundo la mirada para contemplar el estruendo de las bombas y el humo de los bombardeos y  bajarla de inmediato y seguir a lo nuestro, la cabeza gacha  y teléfono en mano.   

El hombre del metro  en cuestión planteaba  algo  difícil  de cumplir : que lo miraran un segundo sabiendo que de inmediato lo iban a ignorar; reconocerlo como sufridor  y al mismo tiempo olvidarlo. Todo en un plis plas.  Es muy probable que esa persona  ,en realidad, solo quisiera poner  en aprietos a sus semejantes; como si fuera  la pequeña revancha de  un humillado, de un fracasado social para hacerles ver a los pasajeros  su indiferencia culpable  ante el sufrimiento de los semejantes. Hace falta, en efecto, ser malos con mayúsculas para dar sólo los buenos días a una persona que pide pan , que pide auxilio, que pide comprensión, que pide solidaridad, que pide respeto . Sólo un sádico sin entrañas y sus cómplices  se atreven a mirar a los ojos a una persona débil y desarmado antes de destruirlo. Pongan ustedes el patronímico : un gazatí, un libanés , un iraní, un madrileño…. Qué más da. Un ser humano.

Es cruel este mundo en el que buena parte de la sociedad tiene necesidades y pide algo tan básico como pan, vivienda, cuidados, compañía o paz mientras una parte que vive de lujo sólo tiene la deferencia de alzar la mirada y volverla a bajar . Ejercer la compasión  de boquilla ante el sufrimiento y al mismo tiempo desentenderse de los que sufren es hipocresía y muchas más cosas . Eso nos viene pasando a casi todos nosotros, metámosnos todos.   Tratar solo con “los nuestros” es muy cómodo. Lo difícil es qué hacer con “los otros” que nos piden que los miremos a los ojos sabiendo nos van a complicar la vida.

Hay dos situaciones, dos momentos  donde uno se puede ahorrar ese escozor ético de nuestras contradicciones. El primero es la pantalla del móvil, que nos permite bajar la mirada hacia el sufrimiento ajeno sin hacer nada por  aliviarlo.  El otro momento o situación es alzar  la vista para contemplar tan sólo el humo de los bombardeos de esta guerra cruel que estamos asistiendo desde el confort de nuestro sofá , contemplar ese modelo de exterminio al que estamos asistiendo en estos tiempos tan malos, en estos tiempos tan ciegos que ni siquiera  reconocemos a nuestros semejantes,  como si no fueran de los nuestros.

Es bueno que nos enfrentemos a este inquietante  dilema moral, aunque nos escueza . Decía Montesquieu que es bueno el que se ama a sí mismo; es mejor el que ama a su familia más que a sí mismo; y es mejor aún el que ama a su patria más que a su familia y que a sí mismo, pero el mejor de todos —escribió — es el que ama a la humanidad más que a su patria, a su familia y a sí mismo.

Pues eso.  

Enrique Monterroso Madueño

 

Dedicado a mi querida Dulce, mucho más que una nuera.

  BONILLA O EL CHANTAJE EMOCIONAL EN POLÍTICA          15-mayo-2026 Ante las elecciones andaluzas de este   próximo domingo 17 de Mayo, c...