SE ACERCA LA BARBARIE 9-mayo-2026
El líder del partido ultraderechista que aspira a gobernar en Andalucía junto con
el PP a partir de los resultados de las elecciones del domingo día 17,se
refirió hace poco al presidente del
gobierno llamándole "mierda" y ha calificado al ministro del Interior
como "rata". Ojito, atentos, que no es cualquiercosa.
Cuando un
dirigente político utiliza esas expresiones aplicadas a un adversario no se
está limitando a comportarse como un grosero. No es simplemente un maleducado.
Es alguien que está cruzando una línea para indicar a sus seguidores que todo
vale contra el otro, que el diferente no merece respeto y que puede ser
despreciado y vejado sin límitealguno.
La historia
nos mostró que las grandes catástrofes no empiezan con hornos de gas ni con
fosas comunes, sino que suelen aparecer
en el terreno aparentemente inofensivo del lenguaje. Antes de la violencia
física hay un periodo más o menos largo de violencia verbal, de discursos transformando
al adversario en amenaza, al diferente en plaga, y a seres humanos en problema.
Los enfrentamientos bélicos se ponen en marcha una vez que se han hecho cotidianas y banales las palabras que
deshumanizan sistemáticamente al otro. La barbarie comienza realmente cuando se
acepta como normal que se insulte a personas que están al frente de
instituciones y gobiernos como sucede casi a diario en esta España nuestra
pro también en otros países.
Lo
importante es lo que hay detrás de esta
violencia verbal, es el lenguaje que la hace digerible, que la convierte en
coloquial e incluso aceptable y natural. Es
la impunidad con la que se difunden palabras, insultos y amenazas que
tendrían que helarnos la sangre y el corazón, pero que ya empezamos a asumir
como normales. Eso es lo que debiera
preocuparnos a los demócratas de izquierdas y a los demócratas de derechas
antes de ir a votar.
Hay que
decirlo. Cuando al adversario político se le llama “rata”, o
"mierda", o son señalados como una amenaza existencial ("los
nacionales primero"), lo que se pone en juego y se degrada no es solo el
debate público, es algo más profundo, es la democracia misma que requiere de
ideas de fondo pero también de formas. Porque el fondo también está en las
formas
La
diferencia entre una sociedad sana y la que se desliza hacia la barbarie y la
destrucción no se encuentra en los grandes gestos, sino en esos desplazamientos
hacia el mal, tan aparentemente pequeños, que incluso se hacen pasar por una
gracieta , como cuando la reinona de Madrid dijo aquello de "me gusta la fruta", para llamar
hijo de puta al presidente democrático de un país, de su propio país.
Las
sociedades no se rompen de golpe. Algunas, antes de romperse y España sabe mucho de eso por desgracia, se
deslizan poco a poco, palabra a palabra, insulto a insulto. Primero se agrede verbalmente,
luego se tolera, más tarde se aplaude y se repite coralmente, después se vota
hasta darle el poder a los antidemócratas. Toda una estrategia infernal.
Y, cuando nos queremos dar cuenta, ya es demasiado tarde para
decir que no sabíamos hacia dónde nos llevaba todo lo que estábamos oyendo,
tolerando, aplaudiendo o votando.
Repito,
atentos.
Enrique Monterroso
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