METERSE EN LIOS Y
FREGAOS 7-02-2026
El Jefe del principal
partido de la oposición en España ha recomendado al Presidente del Gobierno
español que haga como él, que no se meta en lios y en fregaos como ese de
intentar prohibir el acceso a las redes sociales a los españolitos de menos de
16 años. Este asunto, esta recomendación me ha recordado lo que exactamente
hizo Franco cuando ,para zanjar una disputa entre sus ministros que discutían
entre sí por alguna cuestión propia de la gobernanza patria, los paró en seco,
los hizo callar y les dijo : “hagan como
yo, no se metan en política”. Me parece que ambas recomendaciones ( no meterse
en lios , y no se metan en política ) son muy parecidas y me vienen al pelo de
lo que pretendo transmitir hoy.
De entrada no oculto
sino que aireo que me parece estupendo que nuestro Gobierno pretenda prohibir el acceso de menores a las redes
sociales ante la creciente evidencia científica del impacto negativo que tienen
en el desarrollo de la infancia y la adolescencia. Ahora bien, conviene no engañarnos: incluso si
la prohibición fuera técnicamente efectiva y no fácilmente evadible, serviría
para contener el problema, pero no para resolverlo.
¿ Por qué? Pues
porque las grandes empresas propietarias de las plataformas digitales ( Twiter
, Instagram Tik Tok, Facebook )como
cualquier empresa capitalista, se mueven por la búsqueda del máximo beneficio.
El beneficio depende directamente del tiempo de permanencia de los usuarios, ya
que es la atención acumulada la que se convierte en ingresos publicitarios. No
es casualidad que las innovaciones
técnicas continuas que anuncian año tras año
estén diseñadas para capturar nuestra atención de forma cada vez más
eficaz, activando mecanismos de recompensa inmediata que nos mantienen
enganchados a la pantalla. Del mismo modo, la orientación de los algoritmos
hacia contenidos más emocionales, espectaculares o polarizantes cumple
exactamente la misma función. El resultado es que los usuarios quedamos
atrapados en una arquitectura digital que organiza por nosotros lo que vemos,
cómo lo vemos y cuánto tiempo lo vemos.
A continuación hay
que admitir , cabeza gacha, que no se
trata de un problema exclusivo de la infancia. Los adultos también sufrimos de
forma creciente sus consecuencias. En muchos casos, se traduce simplemente en
una pérdida masiva de tiempo: horas deslizando el dedo por la pantalla,
consumiendo vídeos, noticias, entretenimiento…. y desinformación. En muchos
casos el tiempo dedicado a las redes no hacen sino reforzar mensajes políticos
que o bien confirman nuestras creencias previas o bien para mirar, entretenerse
en mensajes que responden a perspectivas opuestas alimentando actitudes,
sensaciones y movimiento de tripas con
lo que la polarización y la radicalización está servida y gana el que más
tiempo y recursos ponga sobre el tablero.
Podía quedarme aquí
pero quiero terminar añadiendo una cosita más como es que la respuesta de los
grandes propietarios de estas redes han reaccionado como si fueran
como agentes activos
en la expansión de los discursos de la extrema derecha. Como si fueran. De
manera que estando convencido de los peligros que nos acechan a través de
dichos mensajes de redes es absolutamente prioritario meterse en líos y fregaos
si con ello se protege a la ciudadanía y a la democracia que , visto lo visto,
está amenazada.
Ahora , después de
España, que sigan otros países europeos y no sólo se dediquen a regular aspectos técnicos: deben atreverse a
cuestionar modelos de negocio que tienen efectos malignos directos.
Continuará
Les habló Enrique
Monterroso
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