LUZ DESPUÉS DE LA OSCURIDAD
Nunca hice propósitos de vida nueva
con motivo del Año Nuevo . Mi propósito para 2026 , simplemente, es seguir vivo
y coleando. Ojo, en esta fórmula, lo de coleando es importante, como ustedes
bien saben. Queremos que la cita con la muerte nos pille vivos, esto es,
disfrutando de las muchas cosas maravillosas de la existencia y combatiendo a
la par sin tregua ni cuartel a los malvados. A los malvados , como decía Paco
Ibáñez, “a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar” , ¿no?.
Puede que ustedes y yo estemos más
cascados, más pobres o más solos que hace un tiempo; seguro que estamos muy
preocupados por la quiebra de la razón y la falta de humanidad a la que asistimos en este fatídico
comienzo de año, pero, bueno, aquí seguimos. Y esto ya es una victoria.
Recordemos siempre que todo es empeorable. Claro, pueden llevarme la contraria
: también el mundo puede mejorar. En eso estamos.
Estas semanas de invierno quizás
sean las más duras del año, cuando los días son cortos y el frio-en general- más intenso. Los romanos llamaban a esta
semanas Saturnalia implorando el comienzo del regreso del Sol. Personalmente
poco hay que valore más que la luz y el calorcito del sol en medio de estos
días de invierno que justamente llegan después de los días más oscuros.
Sí, dirán ustedes pero estos son
malos tiempos para la lírica lo que, traducido por mí, quiere decir malos
tiempos para la convivencia pacífica, para la democracia, para la justicia
universal. No lo olvido, no. Soy muy consciente de que el oscurantismo está muy
de moda en estos años y este de 2026 muy especialmente. Soy consciente de
que a uno y otro lado del Atlántico la
barbarie triunfa proponiendo a las masas la ley del más fuerte como alternativa
a los ideales de libertad, igualdad y fraternidad de 1789. Soy consciente de que las Luces de la Ilustración se han ido
apagando en los últimos años, siendo reemplazadas por la brutalidad, por la
salvajada, el descaro y el desprecio de algunos personajes y su desprecio por
el orden mundial. Todo esto es cierto y lo estamos sufriendo en estas semanas frías
y nevadas pero luminosas que han traído los reyes magos . ¿Pero quién ha dicho
que la historia ha acabado, que este gélido invierno va a ser eterno?.
Podemos pensar, por ejemplo, en ese
joven inmigrante de origen musulmán e ideales socialistas llamado Mamdani que ha tomado posesión como
alcalde de Nueva York en el inicio de este año, nada menos que NY, al ladito
del guerrero naranja. ¿Y si nos lo
tomáramos como el comienzo del regreso del Sol Invicto, como un ejemplo exitoso
de que, si los partidarios de las Luces lo hacemos bien, podríamos vivir una
nueva primavera?
No creo que los cambios relevantes
y duraderos , si han de llegar, vengan de arriba abajo como llovidos del cielo
sino al contrario; si los cambios son posibles llegarán de abajo arriba. Esta pensamiento, este deseo
para el año que nos disponemos a vivir quiere traducirse en que la reconquista
de la hegemonía cultural y política por parte de los partidarios de la ética y
la razón debe comenzar por nosotros mismos, por los prójimos. Convirtamos nuestros
pueblos , ciudades y comunidades en bastiones de la resistencia a la barbarie.
Y a partir de ahí vayamos creciendo. Olvidémonos del asalto al Palacio de
Invierno de los zares, aquello terminó mal. ¿Por qué no explorar el nuevo
camino de Mamdani? Vayamos de lo local a lo universal.
De todo corazón.
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