UNA
SALVAJADA
Habría
que hablar de Reyes Magos , de regalos, de buen rollo y de disfrute, de todo lo
bueno que hay en el momento de afrontar un nuevo año y no sólo de Trump, que
para mí- ya lo he dicho- representa al carbón teñido de naranja. Lo que acaba
de suceder en Venezuela es una salvajada, se mire como se mire. La violencia
del más fuerte puede servir para solucionar problemas, si acaso, entre
animales, pero nunca entre seres humanos. Este personaje, este diablo
naranja, no va a parar en sus intentos
de controlar a los países que le sean necesarios para sus objetivos. Porque lo
más espeluznante es que él mismo lo ha
contado porque no tiene pelos en la lengua.
Lo que ha hecho este hombre es confirmar el fin del
orden mundial establecido tras la derrota de los fascismos en la Segunda Guerra
Mundial. Olvidémonos del derecho internacional, de la ONU, del
multilateralismo, del diálogo y la negociación, de todas esas pendejadas. La
única ley vigente es la del más fuerte. Podemos llamarlo la ley de la jungla,
el Salvaje Oeste, el imperialismo descarnado, como queramos. Eso a este tipo se
la suda. No intenta justificarse aludiendo a la democracia, los derechos
humanos, las armas de destrucción masiva o cualquier otra milonga. Todo eso le
importa un rábano. El dice explícitamente
que el bombardeo de un país y el
secuestro de su presidente tienen como objetivo el adueñarse de las inmensas
reservas de petróleo ese país. Lo dice y lo hace sin despeinar su melena dorada.
Yo creo que todos cometimos el
error de no tomarnos a este hombre en serio. Millones de sus compatriotas le
votan, precisamente, porque dice lo que piensa y hace lo que dice. Él no es
como otros que no cumplen muchas de las cosas que prometen. Él es, más bien, de
la escuela de alemana de los años treinta del siglo pasado, ya saben: si digo
que voy a invadir Checoslovaquia y Polonia, las invado. Y ahora si dice que quiere adueñarse de Groenlandia, pues ya podemos
imaginarnos a los marines desembarcando en esa enorme isla repleta de tesoros
minerales.
Y, al mismo tiempo, también podemos imaginar la babosa rendición de toda esa patulea de
cobardicas que dicen gobernar Europa. ¡Pobre Europa! Sus élites de
centroderecha y centroizquierda se creyeron el cuento del Amigo Americano. Ni
tan siquiera se coscaron de por dónde iban las cosas con la sucesión de
gamberradas estadounidenses en Vietnam, Panamá, Irak , Chile , Argentina y
tantos otros lugares. No dieron pasos serios para emanciparse militar,
económica y tecnológicamente de la tutela del imperio. Fueron incapaces de establecer
relaciones estratégicas propias con Rusia y China. Y ahora, pues lo mismo : El
nuevo orden o desorden mundial les sorprende con las manos vacías y caras de
tonto.
Quiero pensar que de esa flojera
generalizada se salva España que no debe su democracia al desembarco en
Normandía sino a la actitud del sufrido pueblo español. España hoy, con su
protesta y sus implicaciones vuelve a
ser uno de los pocos ejemplos de autonomía y dignidad en el Viejo Continente,
como también lo hicimos con la denuncia
del genocidio de Gaza. Poco más puede hacer este país porque no somos una gran potencia. Lamentablemente, España es
muy dependiente de esa Unión Europea donde rigen los flojos a los que le
tiemblan las piernas.
Nada más y nada menos.
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