viernes, 16 de enero de 2026

 

UNA SALVAJADA   

 

 

Habría que hablar de Reyes Magos , de regalos, de buen rollo y de disfrute, de todo lo bueno que hay en el momento de afrontar un nuevo año y no sólo de Trump, que para mí- ya lo he dicho- representa al carbón teñido de naranja. Lo que acaba de suceder en Venezuela es una salvajada, se mire como se mire. La violencia del más fuerte puede servir para solucionar problemas, si acaso, entre animales, pero nunca entre seres humanos. Este personaje, este diablo naranja,  no va a parar en sus intentos de controlar a los países que le sean necesarios para sus objetivos. Porque lo más espeluznante es  que él mismo lo ha contado porque no tiene pelos en la lengua.

 

Lo que ha hecho este hombre es confirmar el fin del orden mundial establecido tras la derrota de los fascismos en la Segunda Guerra Mundial. Olvidémonos del derecho internacional, de la ONU, del multilateralismo, del diálogo y la negociación, de todas esas pendejadas. La única ley vigente es la del más fuerte. Podemos llamarlo la ley de la jungla, el Salvaje Oeste, el imperialismo descarnado, como queramos. Eso a este tipo se la suda. No intenta justificarse aludiendo a la democracia, los derechos humanos, las armas de destrucción masiva o cualquier otra milonga. Todo eso le importa un rábano. El dice explícitamente  que el bombardeo  de un país y el secuestro de su presidente tienen como objetivo el adueñarse de las inmensas reservas de petróleo ese país. Lo dice y lo hace sin despeinar su melena dorada.

Yo creo que todos cometimos el error de no tomarnos a este hombre en serio. Millones de sus compatriotas le votan, precisamente, porque dice lo que piensa y hace lo que dice. Él no es como otros que no cumplen muchas de las cosas que prometen. Él es, más bien, de la escuela de alemana de los años treinta del siglo pasado, ya saben: si digo que voy a invadir Checoslovaquia y Polonia, las invado. Y ahora si dice  que quiere adueñarse de Groenlandia, pues ya podemos imaginarnos a los marines desembarcando en esa enorme isla repleta de tesoros minerales.

Y, al mismo tiempo,  también podemos  imaginar  la babosa rendición de toda esa patulea de cobardicas que dicen gobernar Europa. ¡Pobre Europa! Sus élites de centroderecha y centroizquierda se creyeron el cuento del Amigo Americano. Ni tan siquiera se coscaron de por dónde iban las cosas con la sucesión de gamberradas estadounidenses en Vietnam, Panamá, Irak , Chile , Argentina y tantos otros lugares. No dieron pasos serios para emanciparse militar, económica y tecnológicamente de la tutela del imperio. Fueron incapaces de establecer relaciones estratégicas propias con Rusia y China. Y ahora, pues lo mismo : El nuevo orden o desorden mundial les sorprende con las manos vacías y caras de tonto.

Quiero pensar que de esa flojera generalizada se salva España que no debe su democracia al desembarco en Normandía sino a la actitud del sufrido pueblo español. España hoy, con su protesta y sus implicaciones  vuelve a ser uno de los pocos ejemplos de autonomía y dignidad en el Viejo Continente, como también lo hicimos  con la denuncia del genocidio de Gaza. Poco más puede hacer este país porque no somos  una gran potencia. Lamentablemente, España es muy dependiente de esa Unión Europea donde rigen los flojos a los que le tiemblan las piernas.

Nada más y nada menos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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