martes, 7 de diciembre de 2021

 

EL ULTIMO QUE APAGUE LA LUZ (10-12-2021)

Hoy celebramos los Derechos Humanos existen. No tiene sentido alguno ser profeta de lo ya sabido, ser profeta del pasado. Y sin embargo es a lo que tiendo , a lo que siento que  estamos abocados, tratando de huir de un futuro que habla de pasado , un futuro que no es lo que era.   Hoy en día es  fácil ser perseguido, censurado por recordar lo básico, por negarse a callar , por esbozar  un mañana que no pinta halagüeño ni para la razón ni para los derechos humanos ni para todas aquellas conquistas que la humanidad comenzó a lograr cuando en el siglo XVIII algunos comenzaron a encender las luces de la razón. 

La razón es innegociable, o así lo era. Hoy en día puedes convertirte en un peligro público, en un indeseable, solo por anhelar en 2021 los derechos humanos de 1948. No hay nada más arriesgado ahora mismo que recordar las bases del humanismo, de la equidad, de la búsqueda ordenada y racional de alguna certeza y del deseo de mantenernos alejados del horror que precedió a 1.948. Hoy en día para  acabar con la cabeza metafóricamente rebanada solo hace falta que pretendas recordar los principios ilustrados sobre los que hemos construido la civilización que para bien o para mal aún somos.

Ahora- 73 años después-  unos que nunca han tenido luces suficientes para apreciar la historia  agitan esos principios y mueven esas luces  para lograr apagar y sumirnos a todos de nuevo en el reinado de la sinrazón, es decir, de su tiranía. Desdeñando el conocimiento científico hasta límites que parecen risibles defienden que es mejor ser autoritario y defensor del orden público antes que de los Derechos Humanos y , casi lo peor, todo ello lo hacen colgándose la  medalla de la defensa de la libertad. 

Nos podemos llenar la boca hablando de que somos las generaciones aparentemente más instruidas de la historia cuando en realidad nunca había aflorado tanta estulticia, falta de raciocinio, carencia de madurez, de espíritu crítico y hasta de sentido común. ¿ Cómo hemos llegado a esto? Pues porque para conseguir que el mundo sea más racional no basta con formar a los individuos para que sean mejores razonadores y luego soltarlos a oscuras. Para conseguir un mundo más racional también cuenta cuales sean las normas de convivencia ( entiéndase la Constitución) , las reglas del discurso no solo en los escenarios de la toma de decisiones , en las sedes parlamentarias sino también  en la vida social y en la familia.

En este punto, en la abolición de las reglas lógicas del discurso público es dónde las redes sociales han hecho su mayor daño y lo seguirán haciendo a menos que los que tienen la responsabilidad, las élites en realidad, sean capaces de darse cuenta y de reaccionar.

Una red social en la que solo queden falsarios  y  atacantes anónimos acabarán fácilmente con la razón y la utopía.  Somos más racionales y lo hacemos con mayor imparcialidad cuando estamos buscando la verdad que cuando queremos tan solo vencer sin convencer. Actualmente ni en el debate político ni en el social o en el personal abunda la búsqueda de una verdad que algunos dan por muerta y queda únicamente el afán de vencer a un rival que solo lo es porque defiende otras ideas diferentes. Y es ahí donde la emoción, lo visceral, lo no racional se aparece como lo deseable.

Por eso, aunque no parezca algo propio del tercer milenio , cada vez es más necesaria la valentía  para inmolarse en el altar de los principios y de la razón. Hay que ser un valiente para defender la justicia en vez de la venganza, para recordar los derechos humanos, para recordar que todos somos diferentes pero todos somos iguales ,seres humanos , y que de esa dignidad proclamada en 1948  emanan derechos inalienables que deben seguir rigiendo nuestra existencia si no queremos volver a la total oscuridad; oscuridad que, paradójicamente,  puede  acechar tras una pantalla iluminada. Hay hordas ahí fuera. O somos capaces de volver a la primacía de los discursos racionales o la barbarie acabará por triunfar. 

Está tan sobada y manoseada la empatía que podemos hasta olvidarnos de nosotros mismos. Pues no. Llegado a este punto yo solo deseo que , si se van a apagar las luces, pueda salir antes para irme al monte. No quiero vivir a oscuras. 

                                               Enrique Monterroso Madueño

 

 

jueves, 2 de diciembre de 2021

 

UN FANTASMA RENTABLE ( 3-12-2021)

 Muy contrariamente al caleidoscopio social que es fácilmente apreciable en cualquier sociedad en estos tiempos, cuando llegan las elecciones podemos observar que los resultados arrojan una realidad muy distinta. La primera realidad que los datos ofrecen es que fundamentalmente hay dos bandos : los que votan que andan rozando el 50% y los que no votan que son otro tanto o más. Entre los que votan también hay otro dato fácil de deducir : la mitad está a favor y la otra mitad en contra. A este fenómeno se le viene llamando polarización ( dos polos, el que no está conmigo está contra mí) pero se le podría llamar radicalismo ; y también   sociedad dividida ( quedarse tuerto con tal de ver al otro ciego) pero es nuestro bipartidismo secular.

 El caleidoscopio social se refleja en la diversidad , en la rica diversidad nuestra de cada día dánosle hoy , llámese esta feminismo o feminicidio, España vaciada, partidarios y detractores de la vacuna , idem de opositores a medidas restrictivas por lo del Omicrom pensando en la economía, los mayores pensando en su salud, apocalípticos e integrados respecto a los cambios en el clima,   agricultores reclamando dignidad, la industria del metal en lucha, Cataluña pide películas en catalán, la derecha con una dirección bicéfala, no habrá más festejos a presos etarras, menos mal que han blindado las pensiones, la banca que no cesa, como el rayo, ahora lo de Unicaja, el sufrimiento de La Palma va para rato….. etc etc. Pues bien, toda esta diversidad algunos pretenden reducirla a blanco o negro sin atender a la inmensidad de grises que hay en España.

Lo cierto es que , manejando hábilmente la comunicación basada en fakes y en la debilidad mental de buena parte del personal y en mucha pasta que hay puesta en juego, nos podemos encontrar con el peligro de concebir a España como un tablero donde la partida la dirimen  quienes, tocados del perfume de la  corrupción , ven en la política un negocio, quienes no esconden su homofobia y antifeminismo  pero que se postulan como demócratas  y  teniendo como adversarios a un moderado izquierdismo  cuyo  “peligro” es haber puesto en marcha los Ertes, subir el salario mínimo, intentar regular los alquileres de vivienda, garantizar un salario mínimo vital, aumentar la hucha de las pensiones etc.

 Comunismo o Democracia. Así de simple venden el producto algunos de forma claramente fraudulenta esperando a ver si se lo compran. Pues no,  Esta falsa "polarización" está alimentada por una  subversión lingüística muy familiar para los españoles que venimos de una guerra civil y que parece que no hemos abandonado nunca un guerravicilismo que , al parecer, puede ser rentable.  Es el poder del lenguaje: mediante esta dicotomía los más fachas pasan a encarnar la democracia al tiempo que resucitan un comunismo fantoche por inexistente que ni siquiera se presenta a las elecciones. La confusión está servida.  

Este fenómeno español y mucho español también se observa en  otros países y continentes. ¿ En qué consiste dicho fenómeno? Pues en   reproducir un esquema que , repetido y repetido ( ¡ay Goebels!) pasa a ser ya  un patrón: el hundimiento de la derecha democrática en favor de un populismo radical  que necesita convocar el pasado para proseguir la "revolución" neoliberal. Un pasado, que incluye el fantasma del comunismo, que  atrae a votantes asustados. Un liberalismo que se ha teñido de nacionalismo autoritario. O a la inversa : un nacionalismo étnico y radical que ha engullido al liberalismo.  

Si no lo remediamos utilizando las armas de la razón y de una cierta inteligencia nos espera un mundo aún más feo del que ya hemos vivido. La radicalización  de la derecha se repite hoy como ayer pero con la especial salvedad de que hoy no tiene enfrente ninguna revolución proletaria , no tiene enfrente ningún totalitarismo comunista que justifique su existencia como pretendieron hacer creer antaño.   

Precisamente porque falta, porque le hace falta a esta derecha ultra , lo hace reaparecer como fantasma en discursos que buscan la reproducción de la vieja confrontación pero en un contexto nuevo. Si hay que jugar a la polarización, la derecha radicalizada encuentra frente a ella un hueco vacío y por inercia, por estrategia, por neurosis ideológica, lo rellena de comunismo.

Lo más increíble es que en algunos países esto funcione. En España veremos.


 

 

 

viernes, 26 de noviembre de 2021

 

CONSUMISMO CLIMA Y DESIGUALDADES.

VIERNES 26 DE NOVIEMBRE

 

"Mi ideal", dijo en París el filósofo Richard Rorty ante un público joven, "es que el mundo fuera como el supermercado de mi barrio: bien pertrechado de mercancías y con entrada libre". Alguien que se decía ecologista le replicó: "Señor, el problema del capitalismo no es que sea malo, es que no hay para todos".

Sería ridículo por mi parte negar la relación que existe entre un consumo responsable y nuestro bienestar y calidad de vida. Lo mismo puede decirse respecto del empleo y la economía  asociados a la capacidad de consumo y del comercio en general. O sea, que no es defendible una oposición de trinchera contra el Black Friday o contra  las múltiples fórmulas que el mercado impone para hacer caja aumentando las ventas  mediante señuelos  aunque  no respondan a nuestras verdaderas necesidades.

Pero una cosa es reconocer que estamos en el mercado y eso exige de nosotros ( entre comillas) un  determinado comportamiento  y otra que nos lancemos desenfrenadamente en sus brazos y que perdamos el juicio persiguiendo un chollo que muchas veces tiene más de aparente que real.  En este primer mundo de la abundancia sustituimos los objetos antes de que acabe su vida útil, en un ejercicio inconsciente de despilfarro. Lo hacemos con la comida y con la ropa, con los móviles, los ordenadores y los televisores. Las empresas, la publicidad nos incitan a ello ofreciéndonos constantemente productos con pequeñas mejoras tecnológicas que a veces son más aparentes que reales, pero caemos en la trampa. Somos cooperadores necesarios para.

Y nos lanzamos como si tal cosa, como lo más normal o , incluso, creedores que contribuimos al progreso material sin plantearnos cuestiones asociadas al frenesí consumista de estos dos meses, noviembre y diciembre;   sin que nos cuestionemos algunas contradicciones que ese consumismo conlleva.

Una de estas contradicciones de las que quizás no seamos del todo conscientes es la  tiene que ver con el clima y sus alteraciones.  Si queremos aminorar el incremento de las temperaturas debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, debemos actuar en muchos frentes. La alternativa  requiere cambios profundos en las formas de producir, pero también de consumir . Renunciar en lo individual al consumismo irracional y actuar en lo colectivo para promocionar un consumo menor, más consciente y responsable y mejor repartido, puede ayudar y mucho. La buena noticia es, además, que si lo hiciéramos bien, no solo estaríamos ayudando a frenar el cambio climático, sino que estaríamos mejorando también nuestra calidad real de vida.

Y ya puestos,  si hablamos de consumo tenemos que hablar y pensar en la desigualdad. Porque no es lo mismo calefactarse a base de kilovatios que con una mantita. Según dato del Banco Mundial, en 2020 cada habitante de los Estados Unidos de América consumió de media en una sola semana tanto como un habitante de la India consume en un año. Ese dato a modo de ejemplo supone una enorme diferencia a la hora de contaminar de unos y de otros , grandes diferencias en la huella de carbono asociada a cada nivel de consumo.

Y también en el interior de cada país la desigualdad es evidente si tenemos presentes  los consumos muy distintos según los diferentes niveles de riqueza por regiones , por municipios y hasta por viviendas.  Está comprobado además que conforme se incrementa el nivel de ingresos, crece también la tendencia a consumir productos con mayor contenido y necesidades energéticas. Dicho de otra forma, la responsabilidad de ricos y pobres a la hora de generar emisiones ligadas al consumo es muy distinta, y distintos deberían ser los esfuerzos exigidos a unos y otros a la hora de reducir sus respectivas huellas.  

Escuchemos a Gandhi cuando decía que “ el mundo puede cubrir las necesidades de todos los hombres pero no para satisfacer su codicia”

De manera es que seamos conscientes, pidamos lo imposible y  aunque creo no haber conseguido amargarle sus compras de este viernes negro, le invito a celebrar este 30 de Noviembre el  GIVING TUESDAY, un jueves para dar.

                                              

 

 

 

 

 

martes, 23 de noviembre de 2021

 

UN BUEN LUGAR . ( 19-11-2021)

Han oído bien. No he dicho utopía sino eutopía. Son vocablos similares pero no idénticos ¿ Qué quiere decir eutopía? Es una palabra que viene del griego y significa un buen lugar al que ir, al que dirigirse , al que aplicarse.  Más que un lugar para sestear al sol desentendiéndose del mundo en que vivimos , es un lugar al que llegar . Desde ese sentido, a mí me sugiere a  la Itaca de Ulises a la que cantaba Kavafis , un texto donde todo es utopía; un lugar lejano, difícil, incluso lleno de riesgos que no sabemos si alcanzaremos en nuestras vidas pero que , sin embargo, merece la pena andar ese camino por más que la meta se nos antoje inalcanzable.  

Utopía es más difícil de explicar, de definir. El escritor uruguayo Eduardo Galeano utilizó estas palabras para explicar su significado :

“Ella está en el horizonte/ me acerco dos pasos y se aleja dos pasos/ me acerco diez pasos más y ella se aleja diez pasos más/ por mucho que yo camine siento que nunca la alcanzaré/ ¿para qué sirve la utopía? / Para eso sirve, para caminar”

Caminar. Avanzar. No volver demasiado la vista atrás. “ Caminante no hay camino; se hace camino al andar” cantó nuestro Antonio Machado. Precisamente en Marbella tenemos  una especie de burbuja que pretende practicar la coherencia entre lo que defendemos  a nivel verbal y lo que hacemos a nivel real. Se trata de Arboretum, una Fundación  sin ánimo de lucro que impulsa proyectos saludables y sostenibles, con la vista siempre puesta en crear comunidad , compromisos, tejer redes  y no sólo ofrecer palabras y retóricas vacías. Uno de esos proyectos es EUTOPÍA.

¿ Y  a qué se dedica el proyecto Eutopía de Arboretum, en qué consiste ese viaje particular a Itaca? Básicamente a trabajar la tierra y a agradecerla , a disfrutarla, a repensar nuestro estilo de vida, a educarnos, a conocernos a nosotros mismos. Demasiado, no? Pues no, porque todo ello se practica  con humildad.

No busquen en la agenda de ocio y de cultura de Marbella este fin de semana un desfile de moda, que no lo hay. No busquen un luxury wekend, que no lo hay. No busquen un atractivo concierto musical, que no lo hay. No busquen un meeting point inmobiliario , que tampoco lo hay. Ni deportivo, ni peliculero, ni religioso. Nada de nada. Lo que hay es una Feria Agrícola de la Biodiversidad a nivel andaluz. . Suena un poco raro pero es verdad. Se celebra este sábado y domingo en el Parque Arboretum  que está al norte de la ciudad al aire libre, donde cada día tiene lugar un espectáculo maravilloso como es ver y comprobar cómo la gente es feliz y sonríe cultivando más de ochenta huertos cooperativos en los que lo más, lo más  no es ver crecer las lechugas sino la humanidad entre las personas.

Considero este tipo de noticias de eventos como realmente importantes pues la ciudad tiene sus señas de identidad bien ganadas y esta Feria Agrícola no solo viene a recordar de dónde venimos y que también Marbella tuvo un pasado en el que la tierra no tenía un valor especulativo sino primario , sino que viene a contribuir a establecer una especie de equilibrio compensatorio  entre la frivolidad o el despiporre y los cuidados de nosotros mismos cuando cuidamos la tierra madre. No , no todo en esta ciudad es frívolo y deleznable. En realidad , el lugar donde se vive no es tan determinante como la forma de vivir en ese lugar. Y aquí también hay personas que comparten valores y los quieren transmitir. De eso va  esta feria que se celebra este fin de semana. De sembrar valores y cultivar  diversidad. 

Eutopía es un buen lugar, es una especie de Itaca marbellí.

Dice Ulises:

Ten siempre a Itaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino, sin esperar a que Itaca te enriquezca. Itaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada más que darte.

Los espero en la Feria de la Agricultura Biológica Andaluza. FABA. Sinceramente es lo mejor que les puedo desear. 

 

 

 

 

 

 

jueves, 11 de noviembre de 2021

 

UNOS ERUCTAN, OTROS FLATULAN. ASÍ NO SE PUEDE(12-11-2021)

El secretario General de la ONU Antonio Guterres nos viene advirtiendo de que nuestra adicción a los combustibles fósiles nos está llevando al abismo. Tiene razón. Pero hay que ir a las causas, no quedarnos tan sólo en las consecuencias. O sea, que hablando de lo que sí podemos hacer desde abajo las personas de a pié, la ciudadanía es reconocer y admitir  que el modelo imperante de consumo es una de las principales causas que retroalimenta esa adicción. Está muy bien que los líderes mundiales acuerden, como han hecho, acabar con la deforestación y reducir las emisiones de metano. Pero lo que no dicen ,aunque es obvio pero mucha gente no cae en ello, es que ambos fenómenos están asociados indisolublemente  al mantenimiento de una ganadería intensiva que seguirá estando ahí mientras no reduzcamos el voraz consumo actual de carne. Ya saben , mientras unos eructan , otros flatulan. Pero los   líderes mundiales  no lo dicen tan claro , porque también es obvio que los intereses para ocultarnos ese tipo de relación causa-efecto son muchos y poderosos. Somos conscientes de ello, sabemos que no es fácil;  pero una cosa es comprender y otra justificar. Si no los afrontamos con seriedad no atacaremos la raíz del problema y las declaraciones bienintencionadas y los esfuerzos de muchos, porque cada día somos más,  quedarán seguramente solo en eso, en buenas intenciones.

Escuchando las declaraciones y las decisiones que los líderes mundiales están barajando en el marco de la COP26, dan ganas de gritarles: "es el consumismo, estúpidos". Y no con ánimo de insultar, sino simplemente de advertir algo que resulta obvio, pero que ni ellos ni, en general, la mayor parte de la ciudadanía reconocemos. Y no es otra cosa que tenemos un elefante llamado consumo desmesurado dentro de la habitación, pero no queremos verlo.  

Sí, porque una de las explicaciones de la actual crisis climática que padecemos es que hemos convertido en normal un modelo económico en el que los países ricos consumimos muy por encima de nuestras necesidades, utilizando para ello unos sistemas de producción que generan emisiones y residuos muy por encima de las posibilidades de la naturaleza para asimilarlos. Consumir es necesario para sobrevivir y para alcanzar un grado suficiente de bienestar, obviamente.  Pero caer en un consumismo irracional que convierte al propio consumo en objetivo vital prioritario, no solo no soluciona el problema sino que nos convierte en parte del problema deteriorando el planeta y , por ende, a las sociedades que lo habitamos.   

Comencemos por aceptar – todos, no unos cuantos “-istas”-que producimos, consumimos y desechamos en grandes cantidades a un ritmo cada vez más rápido. En este primer mundo de la abundancia sustituimos los objetos antes de que acabe su vida útil, en un ejercicio inconsciente de despilfarro. Lo hacemos con la comida y con la ropa, con los móviles, los ordenadores y los televisores. Las empresas, la publicidad nos incitan a ello ofreciéndonos constantemente productos con pequeñas mejoras tecnológicas que a veces son más aparentes que reales, pero caemos en la trampa. Y quienes pueden , también abusan de forma excesiva de la calefacción o el aire acondicionado. A “tuti plen”, como si no fuera con ellos. Y digo quienes pueden porque  ,al precio que está la energía, los pobres hace ya tiempo  que usan la mantita en invierno y el abanico en verano. Lo peor es que no parece que estos comportamientos nos hagan más felices, porque también el consumo de ansiolíticos y antidepresivos está disparado. 

Y este consumo irracional lo practicamos  incluso con la pseudo información , los  chats y toda esa jerga que recibimos en los móviles . Dentro de unos días será Black Friday. Pues ya verán cómo desechamos  todos los mensajitos relacionados con el cambio climático, la cumbre de Glasgow etc  y los sustituimos por toda una bacanal consumista de   chollos , de descuentos y de refocile para el cuerpo. Todo un ejercicio de incoherencia y de falsedad. Y luego hablamos y le echamos la culpa de todo a los políticos.

¿ De verdad pensamos que así vamos a ser capaces de reducir las emisiones que le afectan a nuestro planeta invernadero, hasta ahora llamado planeta Tierra? Ahí lo dejo. Continuará.

Buen fin de semana.

 

                               Enrique Monterroso Madueño

viernes, 5 de noviembre de 2021

 

EL DUELO NECESARIO ( 5-11-2021)

 La cumbre del Clima de Glasgow anuncia medidas fuertes para reducir la producción de gases de efecto invernadero  causantes de la elevación de la temperatura del Planeta Tierra hasta límites insostenibles a corto , muy corto plazo. Y eso está muy bien pues es lo que hay que hacer . Pero , claro, lo que no se dice ,pero que está sobreentendido,  es que tales reducciones no van a ser gratis sino que van a  llevar consigo cambios importantes en el modelo actual imperante en la economía, en nuestras vidas y haciendas y muy especialmente en los más vulnerables como de costumbre. O  sea, de alguna manera, están anunciando un duelo.

 Si hay un tema que me parezca verdaderamente crucial a estas alturas del siglo XXI es el tema del decrecimiento, surgido inevitablemente a raíz de los excesos cometidos precisamente en nombre de la exigencia del crecimiento y el beneficio ilimitado impuesto por el sistema capitalista y asociado conscientemente a la idea  de progreso .  Durante mucho tiempo, incluso hoy en día, se pretende que comulguemos con ruedas de molino asumiendo  una triple mentira  : identificar progreso técnico o económico con progreso moral; decir y mantener  que es inagotable y por eso todo el mundo acabará satisfaciendo sus deseos, y afirmar que es invencible, de ahí que mejor estar de su parte que verse arrollado por su dinámica. Son propuestas engañosas porque, primero, a la vista está que nunca el mundo fue más rico y nunca fueron tan grandes las desigualdades sociales; segundo, que hoy como ayer el mundo avanza sobre las espaldas de los más débiles, es decir, sigue creciendo el cúmulo de víctimas, y, tercero, porque esa marcha de la historia es imparable sólo en tanto en cuanto nadie se plantee interrumpirla, enfrentarse a ella.

Creo sinceramente que este siglo algún día se definirá  como el siglo de los límites haciendo explícita aquella frase de que el crecimiento ilimitado en un medio limitado como La Tierra sencillamente es imposible. Nada crece eternamente.  O gestionamos bien y pronto este tema o lo gestionarán los lobbies empresariales a quienes parece importarles un pito este tema con tal de no ensombrecer sus expectativas de negocio a corto plazo.  

Aceptado ya por la generalidad que vivimos un auténtico momento para la alarma debido a los cambios climáticos, ahora queda pensar en cómo debe producirse el momento del aterrizaje inevitable ; si a base de seducir a  la ciudadanía con promesas y frases bonitas o a base de infundirles miedo y temor. Doy por supuesto que  hará falta utilizar el marketing positivista para llegar al corazón y a la razón  pero sin engañarnos a nosotros mismos: esto requiere pasar un duelo, el de la constatación del fracaso de las promesas del progreso y del capital para garantizar la felicidad y la dignidad para todos.

La pregunta que debemos plantearnos es si es posible convencer con palabras como decrecimiento, colapso o abismo a una mayoría social. Unos dicen que sí porque se basan en experiencias concretas que se están llevando a cabo. Yo creo que no. Porque hay cuestiones vitales pero nada fáciles  que habría que encarar si la Humanidad se decidiera por el decrecimiento en la esfera material de la economía mundial para evitar lo peor . Esos temas necesariamente son por este orden : 1. la garantía de suficiencia de bienes y recursos ; 2. el reparto  que habrá que afrontar y 3.  el cuidado en sentido amplio de nosotros mismos, las personas.  Esas tres cuestiones básicas para luchar por un decrecimiento que salve al Planeta sólo pueden pasar de lo meramente deseable a lo realmente  posible si hay conciencia de la vulnerabilidad , si hay conciencia de que hemos llegado a un punto de no retorno y de que esto se acaba. Es decir, lo más parecido a un duelo.  Igual que pasa con la droga dura, que para desconectarse de ella hay que pasar el mono.

Y la dificultad está servida si tenemos en cuenta  que negacionistas , populistas y fascistas se encargarán de ensuciar dicha palabra  DECRECIMIENTO , de negar su necesidad y de someterla a todo tipo de ensañamiento. La asociarán al miedo y a hacer caja en las urnas. Ya lo dijo un politicastro de este país : "Con el decrecimiento ni se liga, ni se ganan elecciones".

La pedagogía manda y lo primero es la conciencia , ser conscientes de los daños provocados por el sistema económico que llamamos neoliberalismo o  más llanamente capitalismo. Es directamente el responsable la masacre de la biodiversidad, del aumento de inundaciones, incendios y récords de temperatura y de fenómenos extremos. Un sistema responsable de un  caos climático cuyos puntos de no retorno se está a punto de sobrepasar si no somos capaces de detener las causas del calentamiento del planeta que es ya un planeta invernadero.  Y, al mismo tiempo, ser conscientes de que  la dificultad para reducir dicho calentamiento está íntimamente ligada a la necesidad de un  crecimiento económico del propio sistema económico en el que algunos estamos confortablemente instalados. Y, consecuentemente, está también ligado a la necesidad de la renuncia por nuestra parte   de estilos de vida insostenibles por contraproducentes y perversos.

De manera que  los límites al crecimiento están ahí, visibles para quien se atreva a  mirar al abismo que , como avisó el filósofo Nietzsche, “te devolverá la mirada”.

Gracias por estar ahí . Pásenlo lo mejor posible sin hacer daño a nadie.

                                    Enrique Monterroso Madueño

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 2 de noviembre de 2021

 MARBELLA PROFUNDA (29-10-2021)

 

Este domingo pasado saltaba a los medios de comunicación el auto de una jueza de Marbella que afirmaba que un niño de 1 año estaría mejor criado en “una ciudad cosmopolita con todo tipo de infraestructuras como Marbella, con un buen hospital y con todo tipo de colegios públicos o privados para poder educar a un niño en lugar de en una pequeñísima población de la Galicia profunda”.

En el auto de medidas provisionales por el que esta jueza dio la custodia del menor al padre también afirmaba que Marbella, donde reside el progenitor, "ofrece múltiples posibilidades para el adecuado desarrollo de la personalidad de un niño y para que crezca en un ambiente feliz, lo que no sucede en la localidad de Galicia ( Ría de Muros, Noia) que está lejos de todo y en la que ella no tiene opciones laborales".

Uno se pregunta cómo es posible que a estas alturas de siglo una señora jueza sea capaz no sólo de mostrar desprecio absoluto por el medio rural sino, lo que es más importante, un desprecio por los principios constitucionales más básicos como el de la igualdad de todos los ciudadanos independientemente del lugar de su residencia. Todo indica que la causa profunda de autos como este es que la jueza ha tirado de ideología  y ha dejado ver al descubierto su conservadurismo. Con autos así es muy difícil mantener una cierta ingenuidad ante la arbitrariedad de la justicia.

La alusión a la Galicia profunda evoca inevitablemente a la Marbella profunda. No niego que este sea un buen lugar para crecer y desarrollarse pero es evidente que el énfasis que pone el auto dictado en su exaltación de las condiciones de Marbella frente a los términos descalificadores de la localidad gallega pone de relieve que la Sra. Jueza y muchos de nosotros no vivimos en la misma ciudad.

Marbella profunda es contar con un hospital público insuficiente para atender a tanta población y unas obras de ampliación  que no arrancan pero, eso sí, disponer de numerosas clínicas y hospitales privados a donde no puede acudir todo el mundo.

Marbella profunda es tener a estas alturas del siglo una red de colegios públicos con múltiples carencias, una red descompensada incluso con aulas prefabricadas mientras a nuestro alrededor se alzan los mejores colegios privados imaginables y carísimos en los que hay aire acondicionado y hasta hilo musical.

Marbella profunda es contar con un cementerio y unas instalaciones donde la dignidad humana pierde hasta su nombre.

Marbella profunda es nadar en piscinas inexistentes mientras se cuentan por centenares las que existen en chalets privados.

Marbella profunda es disponer de instalaciones deportivas escasas y mal conservadas al par que proliferan canchas privadas por todo el municipio.

Marbella profunda es un urbanismo a la carta que permite a muy pocos vivir en urbanizaciones verdes de lujo mientras el grueso de la población convive en barriadas deprimidas.

Marbella profunda es contar un clima y un litoral donde los paisanos pueden solazarse a gusto y hacerse unos espejos de sardinas si no fuera porque las playas están sembradas de hamacas.

De la Galicia profunda no puedo hablar porque no la conozco pero puestos a comparar profundidades lo que de verdad me preocupa es lo profunda que es la justicia en este país. Nos libre Dios.

Marbella 29-10-2021
Enrique Monterroso Madueño

  REGULAR O CENSURAR     20-02-2026 En relativo poco tiempo hete ahí que alguien pretende meternos en un falso debate en torno a si es lo ...