REGULAR O CENSURAR 20-02-2026
En relativo poco tiempo hete
ahí que alguien pretende meternos en un falso debate en torno a si es lo mismo
o no regular que censurar. Con el telón de fondo a modo de cortina de humo de la libertad de expresión (cuya música
suena muy bien) o la defensa de la civilización occidental ( que también suena
ideal) , alguien pretende colarnos su mensaje extremista de odio, de miedo con la correspondiente autocensura por parte del personal. Hoy es a propósito del burka , hace unos días a
propósito de la prohibición del acceso a redes por parte de menores , mañana
será a propósito de los malos tratos hacia la mujer, y siempre el uso y abuso
de los inmigrantes que nos van a quitar no sé qué. Y cómo no, el cambio
climático que les parece un invento.
En
todos , todos los casos la reacción de
la extrema derecha no es improvisada sino que responde a un guion basado en premisas simples, simplistas, frases hechas:
cualquier intento de control o intervención
pública sobre el espacio digital equivale a censura; o nos van a invadir ; o
los valores cristianos están en peligro; o nos van a islamizar; o nos están
quitando puestos de trabajo; o en el caso del feminismo pues algo habrá hecho o
no es para tanto.
Utilizan
para ello las plataformas digitales, es decir, las redes sociales famosas donde
dejan con mucha habilidad sus mensajes que prenden enseguida en la mente de los
usuarios. No pretenden llevar a cabo ningún tipo de debate, de exposición de
motivos y de ideas para confrontar con otras diferentes, no. Porque su objetivo
no es debatir sino intoxicar. Lo que realmente pretenden “ colar” es un
conjunto de ideas para lo que utilizan un
conjunto de algoritmos, una constelación ideológica que amplifica la desinformación y el odio que
son su verdadero objetivo y que ha demostrado ser extraordinariamente rentable para estos ultraderechistas que en España se llaman
franquistas y en otros países trumpistas, nazis o fascistas. Da igual, se
comportan siguiendo los mismos clichés.
El debate sobre los límites de las democracias liberales en
que pretenden meternos los más ultras es falso ; es más, lo que hacen es desplazar el debate del terreno empírico ,
racional basado en hechos y demostrables
al terreno emocional que es mucho más sensible
y manipulable. No se discute si los algoritmos hacen daño o no, si generan
adicción, polarización o procesos de radicalización temprana; lo simplifican invocando la maldad de la democracia y sus
valores sociales.
Existe,
además, un componente generacional fundamental. La extrema derecha ha logrado
penetrar con fuerza entre los jóvenes a través de redes sociales prácticamente
sin control; redes que funcionan como
espacios de socialización política temprana donde se diluyen las fronteras
entre información, entretenimiento y propaganda. Y es que la extrema derecha
ha convertido las plataformas digitales en un auténtico filón político del que extrae pingües
beneficios.
En resumen : el actual
ecosistema digital está beneficiando de manera clara a la extrema derecha que intenta
ganar la batalla cultural. Su discurso emocional, simplificador y combativo
se adapta mejor
que ningún otro a la lógica
de los algoritmos basados en la fijar la atención de forma atractiva y en que vuelen los mensajes. Proteger a los menores, a la sociedad y exigir
obligaciones y responsabilidades no solo no constituye una deriva autoritaria, sino que
es una cuestión urgente.Regular
no es censurar. Regular en estos momentos es intentar gobernar un espacio que está cuestionando la democracia.
Buenas
tardes. Disfruten, que es compatible con pensar.