viernes, 20 de febrero de 2026

 

REGULAR O CENSURAR    20-02-2026

En relativo poco tiempo hete ahí que alguien pretende meternos en un falso debate en torno a si es lo mismo o no regular que censurar. Con el telón de fondo a modo de cortina de humo  de la libertad de expresión (cuya música suena muy bien) o la defensa de la civilización occidental ( que también suena ideal) , alguien pretende colarnos su mensaje extremista de odio, de miedo  con la correspondiente autocensura  por parte del personal. Hoy es a propósito del burka , hace unos días a propósito de la prohibición del acceso a redes por parte de menores , mañana será a propósito de los malos tratos hacia la mujer, y siempre el uso y abuso de los inmigrantes que nos van a quitar no sé qué. Y cómo no, el cambio climático que les parece un invento.  

En todos , todos los casos  la reacción de la extrema derecha no es improvisada sino que responde a un guion basado en  premisas simples, simplistas, frases hechas: cualquier intento de control o intervención pública sobre el espacio digital equivale a censura; o nos van a invadir ; o los valores cristianos están en peligro; o nos van a islamizar; o nos están quitando puestos de trabajo; o en el caso del feminismo pues algo habrá hecho o no es para tanto.

Utilizan para ello las plataformas digitales, es decir, las redes sociales famosas donde dejan con mucha habilidad sus mensajes que prenden enseguida en la mente de los usuarios. No pretenden llevar a cabo ningún tipo de debate, de exposición de motivos y de ideas para confrontar con otras diferentes, no. Porque su objetivo no es debatir sino intoxicar. Lo que realmente pretenden “ colar” es un conjunto de ideas para lo que utilizan  un conjunto de algoritmos, una constelación ideológica  que amplifica la desinformación y el odio que son su verdadero objetivo y que ha demostrado ser extraordinariamente rentable para estos ultraderechistas que en España se llaman franquistas y en otros países trumpistas, nazis o fascistas. Da igual, se comportan siguiendo los mismos clichés.

El debate sobre los límites de las democracias liberales en que pretenden meternos los más ultras es falso ; es más, lo que hacen es  desplazar  el debate del terreno empírico , racional  basado en hechos y demostrables   al terreno emocional que es mucho más sensible y manipulable. No se discute si los algoritmos hacen daño o no, si generan adicción, polarización o procesos de radicalización temprana; lo simplifican  invocando la maldad de la democracia y sus valores sociales.

Existe, además, un componente generacional fundamental. La extrema derecha ha logrado penetrar con fuerza entre los jóvenes a través de redes sociales prácticamente sin control; redes  que funcionan como espacios de socialización política temprana donde se diluyen las fronteras entre información, entretenimiento y propaganda. Y es que la extrema derecha  ha convertido las plataformas digitales en un auténtico filón político del que extrae pingües beneficios.

En resumen :  el actual ecosistema digital está beneficiando de manera clara a la extrema derecha que intenta ganar la batalla cultural. Su discurso emocional, simplificador y combativo  se adapta mejor que ningún otro a la lógica  de los algoritmos  basados en la fijar la atención de forma  atractiva y en que vuelen los mensajes. Proteger a los menores, a la sociedad y exigir obligaciones y responsabilidades no solo no  constituye una deriva autoritaria, sino que es  una cuestión urgente.Regular no es censurar. Regular en estos momentos es intentar gobernar un espacio que está cuestionando la democracia.

Buenas tardes. Disfruten, que es compatible con pensar.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AY PORTUGAL POR QUE TE QUIERO TANTO 13-2-2026

Vivimos unos al lado de los otros pero apenas si nos conocemos Portugal y España. Formamos ambos una península- la Ibérica- pero parecemos estar aislados. Nuestras lenguas son muy parecidas pero , por lo menos aquí, casi nadie chamusquea en portugués. Nuestro clima es parecido y padecemos los mismos desastres naturales tanto de sequías como de borrascas pero no hay demasiada ayuda mutua. Tampoco estamos demasiado bien conectados culturalmente. Ambos hemos padecido dictaduras militares pero la salida de ellas , las transiciones políticas han sido muy diferentes: allí el salazarismo murió con la revolución de los claveles y aquí ochenta años después hay partidos que se empeñan en resucitar a los muertos.

Su panorama político no es exactamente como el de España pero sí parecido en cuanto que también en Portugal existe el abismo que representa el bloquismo pero en ocasiones, como esta última del domingo pasado, han demostrado que esa realidad no es insalvable , especialmente cuando el peligro que acecha a la democracia exige respuestas rotundas y líneas rojas necesarias.

Los portugueses votaron y eligieron Presidente de la República   el pasado domingo  angustiados en medio de un tren de borrascas que han destrozado medio país. Nunca una votación para elegir al presidente de la República se había celebrado con semejante escenario calamitoso. Digamos que la meteorología no ha influido en las urnas que los convocaba a  optar entre un socialdemócrata y un populista de  la derecha extrema . Los portugueses tenían que elegir entre un candidato moderado y otro que quiere dar “un puñetazo” a la democracia.  El uno apelando  al voto incluso de los enfadados y el otro incentivando el odio contra ciertos colectivos. Vamos , igual que aquí.

Con claridad, sin titubear los portugueses han escogido la templanza frente a la cólera y la certidumbre de un político que respeta el marco democrático frente a otro repleto de incógnitas y discursos excluyentes. El extremista  prometía un país para los portugueses “de bien”, mientras el moderado  se presentaba como el “presidente de todos”. Los portugueses han  demostrado que la moderación tiene premio. Aquí en nuestro país aprobar un  moderado escudo social parece  que sea de extrema izquierda. 

El apoyo recibido por el ganador  de personas y personajes relevantes de la derecha portuguesa habla del grado de madurez alcanzado por nuestro país vecino , una madurez que no se observa en España por ningún lado pues aquí parece que la guerra incivil no haya terminado y que muchos aspiren a destruir al contrario más que compartir el poder.  

De manera que , aunque el populismo avanza, la mayoría del país vecino sigue rechazando su griterío. En las urnas, los portugueses han escogido una figura que pretende unir y no dividir. Su elección supone un respaldo rotundo a la democracia que comenzaron a construir hace medio siglo tras la Revolución de los Claveles.

También aquí llevamos  medio siglo de democracia  sin franquismo. ¿ O no? 

A ver si aprendemos la lección.

 

 

 

 

 

METERSE EN LIOS Y FREGAOS      7-02-2026

 

El Jefe del principal partido de la oposición en España ha recomendado al Presidente del Gobierno español que haga como él, que no se meta en lios y en fregaos como ese de intentar prohibir el acceso a las redes sociales a los españolitos de menos de 16 años. Este asunto, esta recomendación me ha recordado lo que exactamente hizo Franco cuando ,para zanjar una disputa entre sus ministros que discutían entre sí por alguna cuestión propia de la gobernanza patria, los paró en seco, los hizo callar  y les dijo : “hagan como yo, no se metan en política”. Me parece que ambas recomendaciones ( no meterse en lios , y no se metan en política ) son muy parecidas y me vienen al pelo de lo que pretendo transmitir hoy. 

 

De entrada no oculto sino que aireo que me parece estupendo que nuestro Gobierno pretenda  prohibir el acceso de menores a las redes sociales ante la creciente evidencia científica del impacto negativo que tienen en el desarrollo de la infancia y la adolescencia.  Ahora bien, conviene no engañarnos: incluso si la prohibición fuera técnicamente efectiva y no fácilmente evadible, serviría para contener el problema, pero no para resolverlo.

 

¿ Por qué? Pues porque las grandes empresas propietarias de las plataformas digitales ( Twiter , Instagram Tik Tok, Facebook  )como cualquier empresa capitalista, se mueven por la búsqueda del máximo beneficio. El beneficio depende directamente del tiempo de permanencia de los usuarios, ya que es la atención acumulada la que se convierte en ingresos publicitarios. No es casualidad que  las innovaciones técnicas continuas que anuncian año tras año  estén diseñadas para capturar nuestra atención de forma cada vez más eficaz, activando mecanismos de recompensa inmediata que nos mantienen enganchados a la pantalla. Del mismo modo, la orientación de los algoritmos hacia contenidos más emocionales, espectaculares o polarizantes cumple exactamente la misma función. El resultado es que los usuarios quedamos atrapados en una arquitectura digital que organiza por nosotros lo que vemos, cómo lo vemos y  cuánto tiempo lo vemos.

 

A continuación hay que admitir , cabeza gacha,  que no se trata de un problema exclusivo de la infancia. Los adultos también sufrimos de forma creciente sus consecuencias. En muchos casos, se traduce simplemente en una pérdida masiva de tiempo: horas deslizando el dedo por la pantalla, consumiendo vídeos, noticias, entretenimiento…. y desinformación. En muchos casos el tiempo dedicado a las redes no hacen sino reforzar mensajes políticos que o bien confirman nuestras creencias previas o bien para mirar, entretenerse en mensajes que responden a perspectivas opuestas alimentando actitudes, sensaciones y movimiento de tripas  con lo que la polarización y la radicalización está servida y gana el que más tiempo y recursos ponga sobre el tablero.

 

Podía quedarme aquí pero quiero terminar añadiendo una cosita más como es que la respuesta de los grandes propietarios de estas redes han reaccionado como si fueran

como agentes activos en la expansión de los discursos de la extrema derecha. Como si fueran. De manera que estando convencido de los peligros que nos acechan a través de dichos mensajes de redes es absolutamente prioritario meterse en líos y fregaos si con ello se protege a la ciudadanía y a la democracia que , visto lo visto, está amenazada.  

 

Ahora , después de España, que sigan otros países europeos y no sólo se dediquen  a regular aspectos técnicos: deben atreverse a cuestionar modelos de negocio que tienen efectos malignos  directos.

 

Continuará

Les habló Enrique Monterroso

 

 

 

 

 

viernes, 23 de enero de 2026

 


 EL ESPÍRITU DE ADAMUZ 

Ante el panorama adverso y desafiante que nos toca vivir  ( estoy pensando en Trump y todo lo que le rodea, en Ucrania, en Putin, en  Gaza, Venezuela etc. etc. y los enfrentamientos fratricidas en el solar patrio) , en lugar de  tirar la toalla por tanta  fatiguita y permitir que el pecado de la omisión explique a las generaciones futuras el triunfo de la sinrazón,  siento la necesidad de recuperar la confianza en la respuesta de la ciudadanía, desde la americana a la europea o la nuestra.

Me influye para no perder toda esperanza  de conciliar emociones y racionalidad, la respuesta social que en España ( pero sobre todo en Andalucía) se está produciendo ante la tragedia ferroviaria de Adamuz con un tsunami  de solidaridad, de empatía y de activismo que son para recordar como memoria.

De manera que, con la misma convicción con que defiendo la imperiosa necesidad de ser reflexivos ante situaciones discordantes, (racionalidad que a veces no se ven por ningún lado sino todo lo contrario) , al mismo tiempo valoro y me regocijo ante las emociones colectivas tipo dana valenciana o choque de trenes en Andalucía. Hasta el punto que esta bipolaridad mía precisa de alguna de intervención externa que me lo aclare. 

Hay que resolver esta contradicción. ¿ Por dónde empezar?. En una sociedad cada vez más individualista, deberíamos todos comenzar por nosotros mismos , mirándonos hacia dentro y preguntándonos si estamos dispuestos a luchar por el bien común o sólo por el nuestro, si vamos a atender tan sólo el individualismo o implicarnos en los temas colectivos , haciendo nuestro cualquier dolor ajeno , del prójimo. En este sentido Adamuz está resultando un ejemplo donde mirarse al hacer suyo, como si le sucediera a ellos,   lo que simplemente ha tenido lugar en su término municipal. A este respecto echo mano de una frase de Al Zubaydi, preceptor del califa Al Hakén II que dice : “todas las tierras en su diversidad son una; y hermanos y semejantes todos los seres humanos”. 

La respuesta de Adamuz es extensiva a todos los lugares colindantes con los que  comparten comarca y cuyo  denominador común es ser andaluces y vivir del campo que es sinónimo de cierta escasez y  mucha humildad, las dos cosas unidas. Aprecio que la solidaridad tiene más que ver con el campo que con la ciudad, es más rural que urbana. Aprecio que la generosidad es más una virtud de quienes menos tienen que de los ricos. Aprecio que los más necesitados están más dispuestos a sacrificarse ante una tragedia humana que los afortunados que están perfectamente instalados en la comodidad de su sofá.

Esa y no otra es la gran cuestión, saber si el espíritu de Adamuz o el de la dana valenciana responde a virtudes públicas , colectivas que nos identifican como humanos y como  españoles o son , tan sólo respuestas esporádicas desde la parte emocional que no se corresponden con ese otro perfil también tan español de individualismo farisaico.

Preguntas que me hago en medio de las vías : ¿ Por qué queremos ir cada vez más rápido en este viaje a ninguna parte? ¿ Por qué prima más la velocidad que la calidad de nuestras vidas.? Es esta una buena ocasión para reflexionar por las infraestructuras del pensamiento que con frecuencia nos llevan por estos derroteros llorando por las esquinas.

De momento, quedémonos con “el espíritu de Adamuz” como ejemplo de virtudes públicas identitarias.

 

viernes, 16 de enero de 2026

 

LUZ DESPUÉS DE LA OSCURIDAD      

Nunca hice propósitos de vida nueva con motivo del Año Nuevo . Mi propósito para 2026 , simplemente, es seguir vivo y coleando. Ojo, en esta fórmula, lo de coleando es importante, como ustedes bien saben. Queremos que la cita con la muerte nos pille vivos, esto es, disfrutando de las muchas cosas maravillosas de la existencia y combatiendo a la par sin tregua ni cuartel a los malvados. A los malvados , como decía Paco Ibáñez, “a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar” , ¿no?.

Puede que ustedes y yo estemos más cascados, más pobres o más solos que hace un tiempo; seguro que estamos muy preocupados por la quiebra de la razón y la falta de  humanidad a la que asistimos en este fatídico comienzo de año, pero, bueno, aquí seguimos. Y esto ya es una victoria. Recordemos siempre que todo es empeorable. Claro, pueden llevarme la contraria : también el mundo puede mejorar. En eso estamos.

Estas semanas de invierno quizás sean las más duras del año, cuando los días son cortos y el frio-en general-  más intenso. Los romanos llamaban a esta semanas Saturnalia implorando el comienzo del regreso del Sol. Personalmente poco hay que valore más que la luz y el calorcito del sol en medio de estos días de invierno que justamente llegan después de los días más oscuros.  

Sí, dirán ustedes pero estos son malos tiempos para la lírica lo que, traducido por mí, quiere decir malos tiempos para la convivencia pacífica, para la democracia, para la justicia universal. No lo olvido, no. Soy muy consciente de que el oscurantismo está muy de moda en estos años y este de 2026 muy especialmente. Soy consciente de que  a uno y otro lado del Atlántico la barbarie triunfa proponiendo a las masas la ley del más fuerte como alternativa a los ideales de libertad, igualdad y fraternidad de 1789. Soy consciente  de que las Luces de la Ilustración se han ido apagando en los últimos años, siendo reemplazadas por la brutalidad, por la salvajada, el descaro y el desprecio de algunos personajes y su desprecio por el orden mundial. Todo esto es cierto y lo estamos sufriendo en estas semanas frías y nevadas pero luminosas que han traído los reyes magos . ¿Pero quién ha dicho que la historia ha acabado, que este gélido invierno va a ser eterno?.

Podemos pensar, por ejemplo, en ese joven inmigrante de origen musulmán e ideales socialistas  llamado Mamdani que ha tomado posesión como alcalde de Nueva York en el inicio de este año, nada menos que NY, al ladito del guerrero naranja.  ¿Y si nos lo tomáramos como el comienzo del regreso del Sol Invicto, como un ejemplo exitoso de que, si los partidarios de las Luces lo hacemos bien, podríamos vivir una nueva primavera?

No creo que los cambios relevantes y duraderos , si han de llegar, vengan de arriba abajo como llovidos del cielo sino al contrario; si los cambios son posibles llegarán  de abajo arriba. Esta pensamiento, este deseo para el año que nos disponemos a vivir quiere traducirse en que la reconquista de la hegemonía cultural y política por parte de los partidarios de la ética y la razón debe comenzar por nosotros mismos, por los prójimos. Convirtamos nuestros pueblos , ciudades y comunidades en bastiones de la resistencia a la barbarie. Y a partir de ahí vayamos creciendo. Olvidémonos del asalto al Palacio de Invierno de los zares, aquello terminó mal. ¿Por qué no explorar el nuevo camino de Mamdani? Vayamos de lo local a lo universal.

De todo corazón.

 

 

 

UNA SALVAJADA   

 

 

Habría que hablar de Reyes Magos , de regalos, de buen rollo y de disfrute, de todo lo bueno que hay en el momento de afrontar un nuevo año y no sólo de Trump, que para mí- ya lo he dicho- representa al carbón teñido de naranja. Lo que acaba de suceder en Venezuela es una salvajada, se mire como se mire. La violencia del más fuerte puede servir para solucionar problemas, si acaso, entre animales, pero nunca entre seres humanos. Este personaje, este diablo naranja,  no va a parar en sus intentos de controlar a los países que le sean necesarios para sus objetivos. Porque lo más espeluznante es  que él mismo lo ha contado porque no tiene pelos en la lengua.

 

Lo que ha hecho este hombre es confirmar el fin del orden mundial establecido tras la derrota de los fascismos en la Segunda Guerra Mundial. Olvidémonos del derecho internacional, de la ONU, del multilateralismo, del diálogo y la negociación, de todas esas pendejadas. La única ley vigente es la del más fuerte. Podemos llamarlo la ley de la jungla, el Salvaje Oeste, el imperialismo descarnado, como queramos. Eso a este tipo se la suda. No intenta justificarse aludiendo a la democracia, los derechos humanos, las armas de destrucción masiva o cualquier otra milonga. Todo eso le importa un rábano. El dice explícitamente  que el bombardeo  de un país y el secuestro de su presidente tienen como objetivo el adueñarse de las inmensas reservas de petróleo ese país. Lo dice y lo hace sin despeinar su melena dorada.

Yo creo que todos cometimos el error de no tomarnos a este hombre en serio. Millones de sus compatriotas le votan, precisamente, porque dice lo que piensa y hace lo que dice. Él no es como otros que no cumplen muchas de las cosas que prometen. Él es, más bien, de la escuela de alemana de los años treinta del siglo pasado, ya saben: si digo que voy a invadir Checoslovaquia y Polonia, las invado. Y ahora si dice  que quiere adueñarse de Groenlandia, pues ya podemos imaginarnos a los marines desembarcando en esa enorme isla repleta de tesoros minerales.

Y, al mismo tiempo,  también podemos  imaginar  la babosa rendición de toda esa patulea de cobardicas que dicen gobernar Europa. ¡Pobre Europa! Sus élites de centroderecha y centroizquierda se creyeron el cuento del Amigo Americano. Ni tan siquiera se coscaron de por dónde iban las cosas con la sucesión de gamberradas estadounidenses en Vietnam, Panamá, Irak , Chile , Argentina y tantos otros lugares. No dieron pasos serios para emanciparse militar, económica y tecnológicamente de la tutela del imperio. Fueron incapaces de establecer relaciones estratégicas propias con Rusia y China. Y ahora, pues lo mismo : El nuevo orden o desorden mundial les sorprende con las manos vacías y caras de tonto.

Quiero pensar que de esa flojera generalizada se salva España que no debe su democracia al desembarco en Normandía sino a la actitud del sufrido pueblo español. España hoy, con su protesta y sus implicaciones  vuelve a ser uno de los pocos ejemplos de autonomía y dignidad en el Viejo Continente, como también lo hicimos  con la denuncia del genocidio de Gaza. Poco más puede hacer este país porque no somos  una gran potencia. Lamentablemente, España es muy dependiente de esa Unión Europea donde rigen los flojos a los que le tiemblan las piernas.

Nada más y nada menos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO NOS QUEREMOS LO SUFICIENTE                       

Hay una manera eficaz para evaluar los cambios en la vida y es recordar el pasado. Recordar dónde estábamos hace 10, 20, 50 años. Cómo era nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra vivienda, nuestro coche,  nuestra vida….Quiénes éramos entonces y quiénes somos ahora. El paso del tiempo se comprende mejor así. Será inevitable una cierta la nostalgia,  una cierta idealización del pasado, pero los cambios profundos saltan a la vista y son inapelables.

Hablando de España los datos objetivos son los que son. A nivel europeo y me atrevo a decir que  más allá, me es difícil  encontrar una historia de éxito tan enorme  como los últimos cincuenta años españoles. Hace 50 años España era pobre, inculta y subdesarrollada. Secuestrada por una dictadura y por la moral católica. Era un convento y un cuartel.

Hoy al final de este 2025 España es uno de los países más prósperos , más libres del planeta y con más derechos ciudadanos alcanzados. Nuestra esperanza de vida supera los 83 años, de las más altas del planeta, y el índice de desarrollo humano que tenemos está entre las naciones con mejores condiciones de vida. Somos una democracia plural y europeísta. Tenemos una sanidad pública, universal y gratuita; una educación de calidad y disfrutamos de libertades civiles que hace medio siglo parecían inalcanzables. Nuestra renta per cápita duplica con creces la media mundial. Es un país donde las mujeres no sólo votan sino que deciden y gobiernan. Y es uno de los lugares del mundo donde amar a quienes queramos o decir lo que pensamos no nos cuesta la cárcel como antes.

Medio siglo ha dado para mucho. No ha habido en la historia de España una transformación mayor que la vivida en este medio siglo. En ningún momento del pasado hubo una etapa de mayor prosperidad; nunca un período mejor que celebrar. No diré que todo sea perfecto; en ningún país lo es y aquí tampoco. Hay muchísimos temas por mejorar, como es el caso de la vivienda o las desigualdades entre nosotros, especialmente entre la infancia. Las libertades , tan duramente conseguidas , están hoy cuestionadas. La democracia también corre el riesgo de una involución autoritaria. La prosperidad económica no ha alcanzado a todos los lugares por igual. El ascensor social sigue averiado aunque casi todos los jóvenes hoy llegan a la universidad. La memoria sigue siendo la gran asignatura pendiente y a una buena parte de los españoles les molesta que se recuerde lo nefasta que fue la dictadura, el período del franquismo.

Nuestro presente es muy mejorable, ciertamente. Pero si miramos medio siglo atrás, simplemente no hay color. A ojos de cualquier extranjero la trasformación de España  es apreciada con admiración. No así los propios españoles que parecemos no valorar debidamente los objetivos alcanzados. ¿ Por qué nos cuesta tanto a los españoles reconocer los méritos  de nuestro propio país? ¿ Por qué tenemos la autoestima tan baja?

Como todos los traumas, para entenderlo hay que mirar al pasado, a la muy deficiente construcción nacional española ya desde siglos atrás. No sólo no abrazamos en su día el concepto de nación que nos equiparaba a la Europa ilustrada sino que , en algunos momentos de nuestra historia nos enorgulleció aquello de que cuanto más analfabeto, más patriota. La ignorancia en el pasado y una ensalada de falsos mitos sustituyeron a un verdadero proyecto nacional con una idea de  España con un futuro común. En media España de derechas , se instaló con el tiempo una idea de España enfrentada a la otra media a la que llega a tachar de antiespaña, tanto que a la  izquierda esa imagen provocó una reacción , una respuesta. Se confundió federalismo ( que viene de frater, hermano) con debilidad de la nación.  Se sigue confundiendo hoy en día.

Por favor, miremos lo justo el retrovisor; miremos la historia de cincuenta años atrás para entender cómo hemos llegado hasta aquí. En los dos últimos siglos España perdió todas sus colonias, vivió cuatro guerras civiles, sufrió varias dictaduras,  y se convirtió en una caricatura de El Quijote, alguien  con sueños de una gloria pasada pero comiéndose los mocos. Y así llegó  España a 1.975 , con una nación de ciudadanos pero agrietada. Una patria donde quienes la celebran piensan en desfiles militares en vez de hospitales públicos o escuelas. Algunos de estos supuestos patriotas no se dan cuenta de la incoherencia que supone  llevar una pulserita rojigualda en la muñeca y esconder su dinero en paraísos fiscales.

Por eso nos sigue costando tanto querernos como país. Porque durante demasiado tiempo el patriotismo fue monopolio de los reaccionarios y el rechazo a la bandera fue la respuesta natural de quienes defendían la libertad y el progreso. En España, el amor a la patria se confundió con el amor a la dictadura. Tanto es así que , como vemos a estas alturas, cincuenta años después a la democracia le está costando construir su propio relato, echar raíces.  El resultado es esta paradoja: un país que está viviendo su mejor época  y , sin embargo, no se la cree.

Superar esta contradicción no exige olvidar el pasado sino comprenderlo. Mirarlo de frente, sin miedo. Recordar de dónde venimos es la única manera de saber quiénes somos. La historia de España no es solo la de sus reyes ni las de sus guerras inciviles sino también la de quienes lucharon por la libertad, por la ciencia, la cultura, la justicia y la igualdad. Ahí está la verdadera herencia nacional que deberíamos reivindicar.

Tenemos motivos de sobra para recuperar nuestra estima, nuestro patriotismo español. No permitamos que España sea propiedad privada y la registren a su nombre.

 

 

  REGULAR O CENSURAR     20-02-2026 En relativo poco tiempo hete ahí que alguien pretende meternos en un falso debate en torno a si es lo ...